domingo, 29 de noviembre de 2009

Europeos Arcaicos y Neanderthales Una exposición mostrará cómo vivían nuestros antepasados prehistóricos


M. Walker

Michael Walker,
Profesor de Antropología de la Universidad de Murcia y coordinador científico del proyecto



Pascual Vera










Una exposición con carácter internacional da a conocer la forma de vida de los hombres de Neanderthal que habitaron nuestra región hace miles de años.
La muestra, llamada Europeos arcaícos y neanderthales, presenta un recorrido por la forma de vida de los primeros homínidos que habitaron la región, por la tecnología que emplearon y por el medio ambiente que le rodeaba. La exposición se enmarca en el Programa Cultura 2000 de la Comisión Europea, Dirección General de Educación y Cultura, en el que fue seleccionada, siendo dotado el proyecto con 25 millones de las antiguas pesetas por parte de la citada Dirección, y participando con idéntica cantidad el resto de instituciones que organizan la muestra: Museo de la Ciencia y del Agua del Ayuntamiento de Murcia, Ayuntamiento de Torre Pacheco, Instituto Paleontológico de Sabadell, Museo de Historia Natural de Viena; de la Universidad de Oxford y Servicio de Prehistoria de la Universidad de Lieja.
Según los organizadores, “El objetivo de esta iniciativa es divulgar nuestro patrimonio paleontológico y propiciar el conocimiento mutuo de la historia y la cultura de los pueblos que habitaron Europa”, fomentando la utilización de prácticas correctas para su conservación.








El principal protagonista de la exposición es el Hombre de Neanderthal, un homínido que habitó Europa y Este de Asia durante el último período glacial. La muestra expone principalmente los resultados de las investigaciones desarrolladas en dos yacimientos de la región de Murcia pertenecientes al período en el que vivió: la sima de las Palomas del Cabezo Gordo, en Torre Pacheco y la Cueva Negra en el estrecho del Quípar, en Caravaca, dos emplazamientos en los que se han encontrado fósiles y un cráneo pertenecientes a los antepasados de los neanderthales con una antigüedad de 120.000 años y también de los últimos homínidos de este tipo, con 34.000 años de antigüedad, es decir, hacia el final de su presencia en Europa, algo que se ha podido datar gracias la colaboración de investigadores de la Universidad de Murcia con la de Oxford.
Buscando nuestras raíces
Según Michael Walker, profesor de Antropología de la Universidad de Murcia y coordinador científico del proyecto “Quien visite la exposición podrá llevarse una impresión bastante clara de lo complicado que es cualquier proyecto de buscar nuestras raíces”, aunque, según él “En la región estamos trabajando científicamente y con rigor en este terreno. Estamos al mismo nivel que los países más avanzados y empleamos las técnicas más punteras en investigación del pasado.”.
Unas técnicas que permiten desde el estudio de los granos de polen hasta la determinación del uso dado a un utensilio de piedra a través del análisis de su filo, como podrán comprobar los visitantes de esta exposición en la que se tendrá ocasión de visitar la reproducción de una cueva que muestra la forma en que vivía el hombre de Neanderthal que habitó en nuestra región.
A lo largo de siete grandes estancias, la exposición muestra al visitante las distintas técnicas utilizadas en Paleontología, como estudio de sedimentos, palinología o remontaje de sílex. También la flora y restos de animales aparecidos en los yacimientos murcianos tales como hienas, caballos o rinocerontes y, por supuesto, el personaje estrella: nuestro tatarabuelo, el hombre de Neanderthal en persona, que ya paseo por estos lares hace miles de años, y del que se podrá ver un cráneo que ha sido reproducido de los fósiles encontrados en la sima de las Palomas. El visitante de la exposición podrá conocer de primera mano los modos de vida de sus antepasados más remotos, cómo eran sus relaciones sociales y hasta las enfermedades que padecía.
La exposición que fue inaugurada en el Museo de Historia Natural de Viena. Tras su paso por el Museo de la Ciencia de Murcia, viajó a Cataluña y Oxford. El destino final de la muestra será en la localidad de Torre Pacheco, sede de uno de los más importantes yacimientos de Neanderthal, donde se montará con carácter estable.
Esta circunstancia, en opinión de Michael Walker, “será un orgullo para el turismo de élite del Mar Menor, porque estará al lado de uno de los yacimientos emblemáticos de la península Ibérica”.
Según el profesor “No hay muchas universidades que hayan colaborado en proyectos de tanta envergadura y con un carácter tan acusado de divulgación como éste, y la Universidad de Murcia puede presumir de ello”, ya que un importante equipo de científicos e investigadores de este centro han colaborado en la muestra, algo que, en su opinión, debería ser ejemplo para otras universidades.

sábado, 21 de noviembre de 2009


Broche de cinturón visigodo procedente de Puebla de D. Fadrique

• Autores: Daniel Serrano Várez, Jesús Fernández Palmeiro
• Localización: Antigüedad y cristianismo: Monografías históricas sobre la Antigüedad tardía, ISSN 0214-7165, Nº 12, 1995 (Ejemplar dedicado a: Lengua e Historia: Homenaje al Profesor Dr. D. Antonio Yelo Templado al cumplir 65 años) , pags. 595-600
• Enlaces
o Texto completo
• Resumen:
o Notification is made of a Visigothic belt bucke found out of context in Puebla de D. Fadrique to the northeast of Granada. It can be dated, using typological sirnilarities, to the sixth and seventh centuries a.C. The localization of its exact place of origin more difficult is because it was found in the sand bed of a ravla. Nevertheless the Visigothic presence in Granada is not unknown, as has been shown by the nearby sites of Baza and Tútugi

sábado, 5 de septiembre de 2009

'Nature' reconoce la presencia de restos humanos en Orce

La comunidad científica internacional destaca la importancia de unos yacimientos arqueológicos en Granada que se encuentran abandonados por la Junta de Andalucía

JOSÉ UTRERA
| GRANADA




Luis Gibert, ante una imagen de una de las hachas más antiguas de Europa. / G. MOLERO

La comunidad científica internacional ha puesto de relieve la gran importancia que tienen los yacimientos paleontológicos del sureste español. Dos de ellos se encuentran en Murcia, pero todos los demás están localizados desde hace décadas en la provincia de Granada, más concretamente en la cuenca Guadix-Baza, que incluye a la comarca de Huéscar. En esta zona granadina se encuentran los más emblemáticos yacimientos como Venta Micena, Fuente Nueva 1 y 3, Barranco de León, Cúllar 1, Huéscar 1 y ahora también la Solana de Zamborino, en Fonelas, donde han sido halladas hachas de 900.000 años de antigüedad. Esta última área arqueológica se ha visto reflejada en las páginas de la revista 'Nature', gracias a un artículo de los doctores Gary Scott y Luis Gibert.
Es la primera vez que los yacimientos de Granada y Murcia son noticia en esta revista que, según la agencia 'Thomson Reuters', es actualmente la más prestigiosa y de mayor impacto dentro del mundo de la ciencia. Las noticias que se publican en 'Nature' generan siempre estado de opinión a nivel internacional.
El doctor en Geología e investigador del Berkeley Geochronology Center de California, el español Luis Gibert, ofreció una rueda de prensa en la que explicó la importancia de las investigaciones realizadas en los yacimientos de Solana de Zamborino y Cueva Negra, en Caravaca. En esta exposición también participó el profesor Gary Scott a través de vídeo conferencia desde California.
Mientras que el equipo de investigadores del que forma parte Luis Gibert y otros muchos sigue empeñado en sacar a la luz la importancia científica de la Cuenca Guadix-Baza- Huéscar, la Consejería de Cultura y su responsable, Rosa Torres, sigue mirando para otro lado o inventándose y tramando artimañas administrativas que dificultan los trabajos en los yacimientos de la cuenca. La última traba consiste en la fórmula de autorización de las excavaciones, que exige a los solicitantes ser titulados en Humanidades. Lo más sangrante es que impide a gran parte de la comunidad científica, que no humanista, poder investigar libremente o simplemente conseguir una autorización.
Exigencias andaluzas
Luis Gibert indicó que, según la reglamentación de la Junta, él con su titulación y experiencia no puede investigar en Granada pero sí en Murcia o en cualquier otro lugar fuera de Andalucía. Según las normas de la Consejería de Cultura en Andalucía, no podrían investigar los actuales equipos responsables de Atapuerca, los de José María Bermúdez de Castro, Juan Luis Arsuaga y compañía. Tampoco pueden, según esta normativa, solicitar excavar en los dos yacimientos donde la Junta ha decidido que continúen los trabajos, en Barranco de León 5 y Fuentenueva 3, en Orce. Casualmente, los investigadores de Atapuerca suelen visitar Orce para estudiar sus fósiles y compararlos con sus hallazgos.
Durante su comparecencia ante los medios, Luis Gibert no entró en polémicas con la Junta de Andalucía, pero sí dijo que es muy necesario poder investigar en los yacimientos granadinos, algo que espera que ocurra después del artículo científico publicado en 'Nature' y que confirma la existencia de restos humanos en Orce, que serían los más antiguos de Europa.
Mientras tanto, los responsables continúan denegando permisos y no prestando la atención e inversión que se merecen los yacimientos de la cuenca Guadix- Baza-Huéscar, donde hace años se anunció una inversión de 1.200 millones que no se llegó a realizar, y donde ahora la Consejería de Cultura pretende aplicar un denominado plan director.
Los responsables de la Consejería de Cultura manifiestan que los permisos y las excavaciones no se heredan, en clara alusión a Luis Gibert con respecto a su padre, José Gibert, el descubridor del 'Hombre de Orce', el más antiguo de los hallados en Europa.
El alcalde de Orce defiende que si los permisos de excavación no se heredan, tampoco se puede heredar la marginación y persecución de la Junta hacia todo lo que lleve el apellido Gibert.
Por otra parte, Luis Gibert destacó la importancia de la antigüedad de las hachas encontradas en Fonelas, pues doblan a las halladas en Europa. Gibert cree que si se excava en Fonelas, un yacimiento abandonado desde hace 30 años, posiblemente se encuentren restos del 'homo ergaster'. El científico dijo que los propietarios de los terrenos de los respectivos yacimientos de la cuenca han mostrado su interés por facilitar el trabajo de los investigadores.


http://www.ideal.es/granada/20090904/cultura/nature-reconoce-presencia-restos-20090904.html

Muy emotivo y reivindicativo homenaje a José Gibert en Orce

Muy emotivo y reivindicativo homenaje a José Gibert en Orce
Tuvo que trasladarse a la Plaza de la Iglesia ante la gran afluencia de amigos y compañeros

09.08.08 -
JOSÉ UTRERA


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Cuando el otoño pasado, las cenizas del paleontólogo José Gibert Clos fueron esparcidas en el yacimiento de Venta Micena, el alcalde de Orce, José Ramón Martínez Olivares (IU) pidió perdón por los errores que el Ayuntamiento y las diversas instituciones habían podido cometer. El pasado jueves lo volvió a hacer y dijo que aún algunas instituciones están inmóviles. «Pese a todo hay que mirar adelante para que continúen la labor de José Gibert, porque será beneficioso para la paleontología, la ciencia y sobre todo para Orce». El alcalde no perdió un solo minuto en reivindicar que se reanuden las excavaciones en Orce, que no admiten más parones como el actual, que no son justificables, porque hay que continuar investigando.

El acto de homenaje comenzó con cierto retraso motivado por el cambio de escenario del acto central. Estaba previsto en la sala de conferencias del Palacio de los Segura, pero debido a la gran afluencia de publico, entre los que estaban además de la familia, amigos y miembros fieles del equipo de José Gibert, importantes científicos de reconocido prestigio a nivel nacional e internacional, se tuvo que trasladar a la Plaza de la Iglesia.

Como ya ocurrió en el día del funeral, la Junta de Andalucía fue la gran ausente. Sí asistió la regidora de Cultura del Ayuntamiento de Castellar del Valles, municipio donde reside la familia Gibert, Pepa Martínez. También asistió el ex ministro y editor del ultimo libro publicado por José Gibert, Manuel Pimentel, además del doctor Campillo y Milagros Cuesta.

Lamentablemente, no pudo desplazarse el ex director de las excavaciones de Atapuerca y miembro del Museo nacional de Ciencias Naturales y de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Emiliano Aguirre, cuya esposa resultó atropellada por un vehículo días antes. No obstante, Aguirre envío una carta resaltando la importancia del hallazgo del llamado 'Hombre de Orce'.

Lucha por Orce

Todas las personas que intervinieron destacaron las cualidades, humanas, familiares, científicas e incluso pioneras de José Gibert, descubridor en el año 1970 de los yacimientos de Orce. Desde entonces, Gibert se volcó en el Plioceno- Pleistoceno de la cuenca de Guadix-Baza, donde la densidad de yacimientos de mamíferos fósiles, grandes y pequeños, es extraordinaria comparada con la de otros países europeos. «El trabajo de José Gibert es crucial para saber de la evolución humana y de población en Europa», algo en lo que coincidieron los doctores Carles Ferrández, de la Universidad de Barcelona, Enrique García Olivares de la Universidad de Granada, Gary Scott de la Universidad de Berkeley, Michael Walker de la Universidad de Murcia, Frances Ribort del Museo de Orce, Milagros Cuesta y Domingo Campillo del Museo Arqueológico de Cataluña, y Luis Gibert de Berkeley Geochronology Center.

Patxu, una de las hijas de José Gibert, presidenta de la Fundación que se está constituyendo con el nombre del científico catalán, dijo que la fundación será pronto una realidad y destacó que la batalla científica del 'Hombre de Orce' esta ganada.

Las voces más reivindicativas fueron las de Enrique García Olivares y el hijo de José Gibert, que dijo estar dispuesto a perseverar hasta conseguir volver a trabajar en Orce.

15/01/2007 Nuevos hallazgos sobre la naturaleza humana del Hombre de Orce

15/01/2007
Nuevos hallazgos sobre la naturaleza humana del Hombre de Orce

José Gibert

El paleontólogo José Gibert, ha impartido el 15 de enero una conferencia en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural. Gibert, conocido como el descubridor del hombre de Orce ha presentado a la sociedad granadina las importantes novedades derivadas de las investigaciones realizadas durante los últimos años en la zona por él y su equipo de investigadores.

Estos estudios se concretan en 9 artículos publicados en revistas científicas durante los años 2005 y 2006. Algunos de estos importantes datos han sido presentados recientemente en dos congresos internacionales, el XXV Congreso UISPP, celebrado en Lisboa en septiembre de 2006 y American Geophysical Union, San Francisco (USA), que tuvo lugar el pasado mes de diciembre.

. Participantes:

Dr. José Gibert Clols, Instituto de Paleontología "M. Crusafont" (DURSI)
Paleontólogo especialista en fauna y hominidos del Cuaternario

Dr. Gary Scott, Investigador del Berkeley Geochronology Center
Geocronologo especialista en dataciones por paleomágnetismo

Dr. Luis Gibert Beotas, Universidad Politécnica de Catalunya
Sedimentologo y especialista en magnetoestratigrafia

. Objetivo:

Presentar a la sociedad granadina las importantes novedades derivadas de las investigaciones realizadas los últimos años en la región de Orce, por el equipo de investigadores liderado por el Dr. José Gibert Clols, que se concretan en 9 artículos publicados o aceptados para su publicación los años 2005 y 2006 muchos de esto nuevos datos han sido presentados recientemente en dos congresos internacionales: XXV Congreso UISPP, Lisboa septiembre 2006 y American Geophysical Union, San Francisco USA, diciembre 2006.

A estos artículos debe añadirse otro firmado por el Dr. Campillo y colaboradores, de gran trascendencia que en numerosas ocasiones ha trabajado conjuntamente con el Dr. Gibert y colaboradores.

De estos artículos, 7 se publican en revistas internacionales, 6 de ellas incluidas en revistas con alto índice de citación:

2, Quaternary Sciences Review
2, Sedimentary Geology
1, Current World Archaeology
1, Human Evolution Source Book (Pearson, Prentice Hall )
1, L´Anthropologie

Los otros 3 artículos se publican en revistas españolas, aunque su contenido, como luego veremos, es muy relevante:

1, Revista Española de Antropología Física (Campillo y colaboradores)
1, Estudios Geológicos
1, Andalucía en la Historia (Junta de Andalucía, Conserjería de Presidencia)

(En la rueda de prensa se entregará un dossier con las primeras hojas de estos artículos)


. Novedades

En Paleontología Humana hay dos problemas básicos que deben resolverse: clarificar la naturaleza de los restos humanos e intentar definir a que especie pertenecen así como determinar la edad de los yacimientos. Estos dos problemas se resuelven con las últimas publicaciones.
Nuevos hallazgos sobre la naturaleza humana del "Hombre de Orce"

Cuando en 1995 se celebró el Congreso Internacional de Paleontología Humana en Orce, al que asistieron 300 científicos de 18 nacionalidades, quedo confirmada para muchos de los asistentes, la naturaleza humana de los restos encontrados en Orce y así lo manifestó en Granada el Dr. Philip V. Tobias, en una memorable conferencia de la que queda constancia en los medios de comunicación granadinos, y en varios artículos publicados en las actas del congreso y en la revista Human Evolution.

Sin embargo a partir de 1996 se endurecen las críticas a estos restos por parte de antiguos colaboradores del Dr. Gibert. Los artículos del 2006 firmados por los Drs. Gibert y colaboradores y Campillo y colaboradores presentan evidencias que, a nuestro juicio y al de varios especialistas de gran prestigio, cierran la larga polémica.

El Dr. Campillo y colaboradores han encontrado un esqueleto de una niña romana que vivió hace 2000 años cuyo cráneo es identico al del "Hombre de Orce" lo que evidencia, sin lugar a dudas, su naturaleza humana.

Reconstrucción paleoambiental de la región de Orce y cuenca de Baza

En los dos artículos de Sedimentary Geology contribuyen a precisar el entorno físico en el que vivían nuestros antepasados en el altiplano granadino, describiendo las características del paleolago de Baza comprobando que no era único sino que constituía un sistema lacustre formado por diferentes lagos con diferente salinidad. En la región de Orce se dio un ambiente palustre con agua dulce, más apto para la vida de nuestros antepasados. Estas y otras cuestiones se divulgan, a nivel internacional en el artículo de Curren World Archaeology.


Edades de los yacimientos de la región de Orce

En el año 2000 se publicaron las edades de los yacimientos de Orce por una técnica denominada paleomagnetismo en una importante revista por los Drs. Oms, Agusti, Martinez-Navarro, Toro y otros. El paleomagnetismo es técnica que permite determinar con rigor las edades de depósitos geológicos. Para ello importante encontrar cambios de polaridad magnética registrados en los estratos (límites entre diferentes magnetozonas). Una vez conocida la secuencia de polaridad de una región esta se correlaciona con la Escala Global Temporal Paleomagnética (GPTS). En el citado artículo del año 2000 no se identifican ningún cambios de polaridad, pues solo se localiza un periodo de polaridad inversa por lo que las edades propuestas resultan imprecisas e ambiguas, con unos límites que van de 0.8 a 2.5 millones de años. No obstante los autores resaltan que los yacimientos de Orce tienen entorno al millón de años y esta es la edad que ha trascendido a la literatura internacional.

Las edades de los yacimientos de Orce determinadas mediante criterios paleontológicos o cálculos biológicos no son consideradas por autores que publican sobre estos temas en revistas relevantes (ver Denell, Nikitas, Roebroeks..etc)

A partir de 1998 establecimos una colaboración con el Berkeley Geochronology Center, se trata del laboratorio de Geocronología que ha datado los yacimientos con presencia humana más relevantes en Africa, Java, Georgia (Dmanisi). La colaboración con el Dr. Gary Scott pretendía realizar campañas de prospección paleomagnética en la región de Orce y cuenca de Baza y determinar las edades de los yacimientos. Después de un trabajo detallado en el 2006 se publican los primeros resultados en dos artículos en Quaternary Sciences Rewiew, que servirán de nueva referencia para los yacimientos con acción antrópica y presencia humana del altiplano granadino.
. Importancia de estas novedades

En la sesión C-13 del XXV Congreso de la UISPP, a la que asistieron, entre otros los Drs Arsuaga, Toro, E. de Lumley y M. de Lumley, bien conocidos en Granada, se discutió acerca de los primeros europeos y nuestras conclusiones son las siguientes:

1.- En Europa occidental solo hay tres yacimientos con edades más antiguas que un millón de años: 1) Pirro Nord en Apricena (Italia) con una edad estimada en 1.3 millones de años con escasos vestigios líticos y edad aproximada determinada únicamente por fauna, 2) Cueva Victoria (Cartagena) con restos humanos y edad determinada por paleomagnetismo y 3) los de Orce con cuatro restos humanos y acción antrópica abundante y variada (industria lítica, huesos rotos por percusión, estrías de descarnación.etc)

Los restantes yacimientos: Sima del Elefante en Atapuerca, Le Vallonnet en el sur de Francia y Monte Poggiolo en Italia no superan el millón de años, presentan acción antrópica muy limitada (excepto Monte Poggiolo) y carecen de restos humanos.

Los restos humanos, aunque sean pocos, le dan un gran valor añadido a Orce y para aumentarlo únicamente restaría determinar la especie a que pertenecen.

2.- La edad de los yacimientos de Orce es clave para que Orce sea hegemónico entre los restantes yacimientos de Europa occidental. No es lo mismo afirmar que los yacimientos de Orce tienen "entorno al millón de años" (y así quede reflejado en la literatura científica) que lo superen con creces, pues en la primera afirmación entran 6 yacimiento y Sima del Elefante, en Atapuerca, adquiere la hegemonía, mientras que, si es cierta la segunda afirmación solo entran tres y dos de ellos en el sureste de España, siendo los de Orce, por el momento, los más relevantes.

Estos datos son importantes para acreditar la marca del "Primer Europeo", concepto más periodístico que científico, pero con gran proyección social.

3.- Las edades y los restos humanos tiene que ver con los modelos de dispersión de nuestros antepasados fuera de África y, por el momento, Orce es relegado al olvido por muchos autores, lo que no podrá suceder con los nuevos datos.

Published online 2 September 2009 | Nature | doi:10.1038/news.2009.878 News Europe's oldest axes discovered Sophisticated tool-making skills more wid

Published online 2 September 2009 | Nature | doi:10.1038/news.2009.878
News
Europe's oldest axes discovered
Sophisticated tool-making skills more widespread than previously thought.
Rex Dalton
Hand axes were made by early humans in Europe around 900,000 years ago.CHRISTIAN JEGOU PUBLIPHOTO DIFFUSION/ SCIENCE PHOTO LIBRARY
Hand axes from southern Spain have been dated to nearly a million years old, suggesting that advanced Stone Age tools were present in Europe far earlier than was previously believed.
Acheulian axes, which date to at least 1.5 million years ago, have been found in Africa, and similar tools at least 700,000 years old have been found in Israel and China. But in Europe, sophisticated tool-making was thought to stretch back only around 500,000 years.
Cave sediment levels that included the two axes also held what some archaeologists believe may be small tools made using the so-called Levallois technique of shaping stone, known to have existed in Europe only about 300,000 years ago.
"Up to now, no one imagined this level of tool-making was going on in Europe about a million years ago," says Michael Walker, an archaeologist at the University of Murcia who has studied the region near Granada where the axes were found.
Homo neanderthalensis, Homo erectus and Homo heidelbergensis are all species known to be associated with Acheulian axes, which have two-sided cutting faces that were made of many types of stone for still-unconfirmed uses.
The Quípar cave hand-axe is the oldest dated in Europe.Michael Walker
The Iberian axes, reported in Nature1 today, were found at two sites dated to at least 760,000 and 900,000 years old, respectively. Gary Scott and Luis Gibert of the Berkeley Geochronology Center in California dated the sites using palaeomagnetic analysis, which uses known changes in the orientation of Earth's magnetic field over time.
Thomas Wynn, a cognitive evolutionary biologist from the University of Colorado at Colorado Springs, says: "This [find] tells us some things about these early humans' brains, like the development of spatial conception. But not much, as cognitive ability changes very, very slowly."
Age surprise
For co-author Luis Gibert, the report is the culmination of years of field studies in the Quipar Valley, where his late father, Josep Gibert Clols, pioneered research. "This is an amazing site," says Gibert.
The Quipar Valley has historically been home to a lake environment of marshes and shallow lagoons. The Solana del Zamborino and Estrecho del Quípar caves in the valley, where the axes were found, were first thought to be only about 200,000 years old.
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But after dates of stone flakes at a nearby location indicated they were much older, Gibert, now a postdoctoral researcher at the Berkeley centre, and Scott homed in on the caves' rich sediments.
In addition to the palaeomagnetic technique, Gibert notes that a record in rock layers of the remains of micro-mammals such as rodents, developed by Walker's team at Estrecho del Quípar, was crucial in confirming the dates. The Solana del Zamborino cave hadn't been studied in more than 30 years.
The older dates for the Spanish axes are now expected to generate new studies at other European rock shelters bearing Acheulian artefacts. But those studies may be hampered by the lack of appropriate sediments with which to identify palaeomagnetic polarity reversals, says Walker.
References
1.Scott, G. R. & Gibert, L. Nature 461, 82-85 (2009). | Article | PubMed



http://www.nature.com/news/2009/090902/full/news.2009.878.html

martes, 25 de agosto de 2009

LA EVOLUCION DEL HOMBRE JFP

Hace entre 40 y 60 millones de años (M. A.) que comenzó la evolución humana con los primates del Paleoceno y Eoceno. Durante el Oligoceno medio, hace unos 30 M. A., ocuparon zonas aptas para la vida, llegando incluso a Europa hace entre 18 y 12 M. A. Estos hominoideos europeos desaparecieron hace 6 M. A., mientras que en África los cambios ambientales producen una desaparición de los bosques y el aumento de la sabana, que obligó a algunos de los hominoideos a desplazarse de forma bípeda y a mantenerse con el cuerpo erguido, liberando sus manos, dando lugar a los primeros homínidos.





Los homínidos más antiguos se conocen con el nombre de Australophitecus (el nombre significa “primate del sur”), que hace entre 5 y 2’5 M. A. se extendieron por África. Eran de baja estatura y cerebro poco desarrollado. Algunos de ellos evolucionaron hacia el género homo. Los últimos Australophitecus se extinguieron hace un millón de años.




Sería hace entre 3 y 2’5 M. A. cuando apareció el Homo habilis, que recibió este nombre por su habilidad para fabricar útiles con cantos trabajados (“chopper” y “choppins tools”) y pudo construir algunas estructuras de habitación, como muros de piedra o paravientos. Desarrollaron su inteligencia, como muestra su mayor capacidad craneana, que alcanzó los 650 cc. Eran más altos que los Australophitecus. Su mentón era retraído y su dentición omnívora, lo que indica que también comían carne. Sus extremidades inferiores estaban mejor adaptadas a la marcha erguida.









Hace 1’5 M. A. apareció el Homo erectus. Su estatura, semejante a la del hombre actual, era mayor que la del Homo habilis. Su cráneo era grueso, achatado y prolongado hacia atrás, con fuerte toro supraorbital, ligera cresta sagital y frente estrecha. Tenían una capacidad craneana entre 750 y 1200 cc. Eran grandes cazadores que empleaban útiles de piedra perfeccionados, como los bifaces. Usaron el fuego, aunque no sabían producirlo, y construyeron cabañas de habitación. En Europa los Homo erectus recibieron el nombre de Anteneanderthales y han aparecido, entre otros lugares, en Atapuerca (Burgos). Los últimos Homo erectus desaparecieron hace unos 100000 años.






Los predecesores del Homo sapiens aparecieron en el Pleistoceno medio, hace unos 400000 años. Su capacidad craneana era mayor, superior a 1000 cc., con disminución del toro supraorbital, mayor altura de la bóveda craneal, occipital redondeado, disminución del volumen facial y mandíbula robusta. En Atapuerca se han encontrado restos que se han atribuido a un Homo antecesor, que se propone sea el eslabón entre el Homo habilis y el erectus , por una parte, y el hombre de Neandertal y el sapiens sapiens, por otra.




Entre el 130000 y el 35000 a. C. se desarrolla el hombre de Neanderthal (Homo sapiens neanderthalensis). Su cráneo era dolicocéfalo y aplanado con frente huidiza y fuertes arcos superciliares. La cara era masiva y prominente, con órbitas oculares grandes y redondeadas, nariz ancha y mandíbula fuerte y robusta con mentón poco o nada saliente. Su capacidad craneana media era de 1450 cc. Tenía un esqueleto robusto con la columna vertebral ligeramente inclinada en su parte superior y unos brazos más largos que los del hombre actual.
Conocían la talla levallois, siendo capaces de fabricar varios utensilios a partir de una misma piedra, como las raederas, denticulados, puntas, cuchillos de dorso, etc.
Vivió una época de intenso frío, por lo que utilizó el fuego. Se cubrió con pieles y buscó refugio en cuevas y abrigos situados en valles cerca del agua y donde abundaba la caza. Hay indicios de que poseían sentimientos religiosos, como muestra el que enterraban a sus muertos y el que en algunos lugares se practicaba el culto al oso. Parece que tenían capacidad para hablar.
Aunque en algunas zonas coexistió con el Homo sapiens sapiens, se discute si hubo alguna interrelación entre ambos o si los neandertales se extinguieron sin llegar a mezclarse.
El Homo sapiens papiens es el hombre actual. Muestran una inteligencia muy evolucionada y sus antecesores más antiguos se remontan al 100000 a. C. Su tipo humano más generalizado es el hombre de Cro-Magnon. Su altura era de 1’75 m., con un cráneo redondeado, frente elevada sin toro supraorbital, mentón saliente y órbitas oculares cuadrangulares.
También utilizó las cuevas para refugiarse y construía cabañas al aire libre. Siguió construyendo útiles de piedra (hojas, raspadores, buriles, puntas de flecha, etc.) y también los hizo en asta y hueso (azagayas, punzones, arpones, agujas, etc.). Cosía las pieles para hacer vestidos y sabía encender el fuego.
Creía en otra vida después de la muerte, por lo que enterraba a sus muertos a los que cubría, en ocasiones, con ocre y depositaba junto a ellos ofrendas. Practicó la magia y por vez primera creó el arte, ya que pintaba y grababa figuras de animales sobre las paredes de cuevas, en los huesos y en plaquetas de piedra. Realizaron unas esculturas femeninas llamadas venus.


PINTURAS RUPESTRES









LAS PINTURAS RUPESTRES



Son pinturas que los hombres realizaron, a partir del Paleolítico Superior, en las paredes y techos de cuevas y abrigos. Pintaban, principalmente, figuras de los animales que cazaban y que eran su principal fuente de alimentación. La finalidad de estas representaciones aún se discute, proponiéndose, entre otras teorías, que pudieran tener un carácter mágico, destinado a hacer más propicia la caza.
Los colores básicos utilizados eran el negro, el rojo y los ocres, siendo excepcionales el amarillo y el blanco. Procedían del entorno natural (óxidos de hierro, carbón vegetal, huesos quemados, ocres minerales, etc.), que se utilizaban en seco o mezclados con agua u otras sustancias como resinas, sangre, grasas, etc. Para pintar usaron pinceles hechos con pelos de animales, plumas de aves, incluso sus propios dedos y la boca (soplaban la pintura que se introducían en la boca, produciendo un efecto semejante a los pulverizadores).
Las pinturas paleolíticas se hacían en el interior de cuevas, como la de Altamira (Cantabria), donde se pintaban ciervos, jabalíes, caballos, bisontes, etc. Las figuras eran realistas y con intentos de lograr cierta perspectiva, volumen y movimiento.



Posteriormente aparece la Pintura Levantina, que se pintaba al aire libre, en abrigos poco profundos. Las figuras son planas, menos realistas y más esquemáticas. Los colores son principalmente el rojo y el negro. Se componen escenas de caza, danza, guerra, etc., en las que también aparece la figura humana. Actualmente se piensa que estas pinturas son del Mesolítico, periodo que se sitúa entre el Paleolítico y Neolítico.




Al Neolítico se asocia el Arte Macroesquemático, caracterizado por sus grandes figuras antropomorfas en actitud orante, que son similares a las que aparecen en las vasijas con decoración cardial de esta fase.



Las últimas pinturas rupestres de la Prehistoria son las esquemáticas, en las que se usaban el rojo, negro, amarillo, azul, rosa (el más frecuente) y el blanco (el más raro).



Las figuras son estilizadas y planas, con signos que representan personas, cuadrúpedos, armas, esteliformes, etc. Su cronología es problemática, aunque se suelen vincular al Calcolítico y a la Edad del Bronce.

HIGUERUELA

El poblado ocupa un cerro calizo de mediana altura, situado en una pequeña alineación montañosa próxima al Cerro del Cántaro. Se ubicó a espaldas del cortijo de Higueruela de Arriba, muy cercano a una fuente de escaso caudal, pero que serviría para cubrir las necesidades de su población. En sus proximidades desembocan las ramblas endorreicas de Campillejos y de El Prado.
La vegetación predominante es de arbustos como el tomillo, romero, ajedrea, plantas espinosas, etc. Hay también algunas sabinas y, junto a la carretera a María, una pequeña formación de pinos. Los terrenos circundantes están dedicados al cultivo de cereales de secano y de almendros. Algo más alejadas hay tierras que se han puesto recientemente en regadío.
Desde el yacimiento se controla visualmente toda la parte sur de la llanura del Campo de la Puebla. Hacia el este la visibilidad queda interrumpida por la Sierra de Alcatín, pero se domina el paso a través de la Hoya de la Higuera.
Las dimensiones del asentamiento son pequeñas, como la mayoría de los que se conocen en este periodo. Estuvo rodeado por una gruesa muralla de forma ovoidal de unos 77 m. de eje longitudinal, 66 m. de anchura máxima y dos metros de grosor, que se adapta al terreno, habiendo tramos en los que aún se puede apreciar sin dificultad. Estaba construida con piedras de tamaño medio, que en diversos puntos aparecen caídas hacia el exterior, formando una especie de talud.
Aunque el poblado se conserva relativamente bien, en algunas zonas hay agujeros producidos por excavaciones incontroladas, en donde se han recogido numerosos fragmentos cerámicos y restos de techumbre con improntas de troncos y de cuerdas de esparto. En la parte mas alta hay un gran amontonamiento de piedras que podía indicar la presencia de un torreón.
En sus alrededores hay otros indicios arqueológicos:
4En el punto más alto de la alineación montañosa, el Cerro de Higueruela, hay una pequeña meseta redondeada en la que se aprecia un amontonamiento de piedras al norte, que podían pertenecer a estructuras de viviendas. Se ha recogido cerámica a mano y a torno (esta última muy rodada) y sílex.
5Cerca de la muralla y en la ladera que desciende hacia la carretera hay una estructura circular que en uno de sus lados aprovecha la roca natural. Por esta misma zona hay piedras que parecen adoptar una disposición en círculo, que podían ser restos de fondos de cabaña o de túmulos.
6En la cuneta que hay al norte de la carretera, a poca distancia de la balsa del cortijo de la Higueruela de D. José Morote, apareció, hacia el final de la década de los años cuarenta del pasado siglo, lo que debió ser una cueva artificial de enterramiento. Fue descubierta por un peón caminero que extraía tierra para reparar la carretera. Disponía de una puerta de entrada cuadrangular adintelada formada por dos piedras verticales y otras dos horizontales, que se cerraba mediante una losa y que daba acceso, tras un ligero escalón, a una primera sala en la que se encontraron restos humanos y hachas de piedra pulida, que al parecer fueron introducidos en un saco y llevados al juzgado. A continuación venía otra segunda habitación, que estaba vacía, separada de la anterior por una pared hecha con losas de piedra y en medio de la cual había un segunda puerta de acceso construida como la primera. Tanto las paredes como el techo estaban cubiertos totalmente por lajas de piedra, que se llevaron a los cortijos próximos para enlosar habitaciones, para canalizaciones etc., e incluso algunas se rompieron.
7En la zona situada debajo de la fuente y de la pequeña huerta aún se pueden ver los restos de muros pertenecientes a una villa romana que debió ubicarse hacia el siglo I a. C.
Entre los materiales encontrados, típicos de la Edad del Cobre, destacan numerosos campaniformes con decoración incisa y puntillada, junto a láminas, laminitas, geométricos, dientes de hoz, placas para hoces en sílex tabular, un núcleo de obsidiana, adornos sobre caracolas marinas, una varilla de cobre, etc. Un fragmento con acanaladuras, parecido a otros encontrados en los Millares, junto a numerosos restos con tratamiento a la almagra, podían ser indicios de la existencia de una fase del Neolítico final o Eneolítico precampaniforme. De ser así el poblado de Higueruela se situaría entre el final del III milenio y los primeros siglos del II a. C. La existencia de lo que sería un trozo de pie de copa indicaría que pudo llegar a la Edad del Bronce.
http://www.flickr.com/photos/angelgrubio/sets/72157621807972439/

http://www.flickr.com/photos/angelgrubio/sets/72157621780655449/






















Broche de cinturón visigodo procedente de Puebla de D. Fadrique
• Autores: Daniel Serrano Várez, Jesús Fernández Palmeiro
• Localización: Antigüedad y cristianismo: Monografías históricas sobre la Antigüedad tardía, ISSN 0214-7165, Nº 12, 1995 (Ejemplar dedicado a: Lengua e Historia: Homenaje al Profesor Dr. D. Antonio Yelo Templado al cumplir 65 años) , pags. 595-600
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o Notification is made of a Visigothic belt bucke found out of context in Puebla de D. Fadrique to the northeast of Granada. It can be dated, using typological sirnilarities, to the sixth and seventh centuries a.C. The localization of its exact place of origin more difficult is because it was found in the sand bed of a ravla. Nevertheless the Visigothic presence in Granada is not unknown, as has been shown by the nearby sites of Baza and Tútugi

Más cerca de la España visigoda

Un yacimiento de Toledo arroja luz sobre una época poco conocida en la que se redactaban contratos de trabajo y se construían depósitos de agua impermeables
25.08.09 -
J.V. MUÑOZ-LACUNA
| COLPISA. TOLEDO


Contratos de trabajo, inventarios de objetos, ejercicios escolares y operaciones de ventas y compras. Son algunas de las actividades que los visigodos plasmaban en tablillas de pizarra. También sabían cómo construir depósitos de agua totalmente impermeables e importaban cerámica del África bizantina. Todo ello forma parte de las últimas investigaciones realizadas en torno al yacimiento arqueológico de la Vega Baja de Toledo, en el que este verano trabajan más de cien personas. Un yacimiento que está arrojando datos fundamentales acerca de una época histórica poco conocida hasta ahora.
Situado junto al casco histórico de Toledo, un proyecto urbanístico de 1.300 viviendas lo amenazó a principios de este siglo. Finalmente, la presión de instituciones defensoras del patrimonio histórico evitó que las excavadoras destrozaran buena parte de la antigua capital del Reino Visigodo.
«Cuando toda la superficie de la Vega Baja esté excavada, y ya tenemos 25 hectáreas acotadas, tendremos una ciudad entera con estructuras de calles, viviendas, edificios públicos y zonas productivas. Es un caso único en Europa con esa extensión», apunta Diego Peris, director de la empresa pública Toletum Visigodo, responsable del yacimiento arqueológico.
En la actual campaña de excavaciones se ha confirmado que la principal ocupación de la Vega Baja tuvo lugar en las primeras décadas del siglo VIII d.C., tras la ocupación musulmana del centro de la Península y el surgimiento de Al Andalus.
Tablillas de pizarra
Uno de los hallazgos que más ha sorprendido a los arqueólogos ha sido un conjunto de tablillas de pizarra en las que los visigodos anotaban desde transacciones comerciales, cartas y oraciones hasta contratos laborales, listas de personas, asignaciones de grano como rentas o ejercicios escolares.
«Los romanos solían escribir en tablillas de cera que desaparecían con el tiempo. Sin embargo, el uso de la pizarra como soporte es una ventaja porque grababan las inscripciones con un punzón y la inscripción quedaba sobre la roca, lo que tenía un nivel de permanencia muy grande», destaca el responsable del yacimiento.
Según los arqueólogos que trabajan en la Vega Baja, estas inscripciones son la etapa final del latín y el origen de la lengua castellana y reflejarían la forma de hablar de la época sintetizando fonemas y sílabas, lo cual demuestra un alto grado de alfabetización al menos entre grupos sociales elevados, ya que la inmensa mayoría de la población rural no sabía leer.
La campaña de excavaciones de 2009 también ha servido para encontrar uno de los mayores conjuntos de monedas de cobre andalusíes aparecidos en contextos arqueológicos. Son los conocidos como 'feluses', monedas acuñadas en la Península y en Tánger con leyendas religiosas coránicas, siendo algunas de ellas conmemorativas de la Conquista. Junto a éstas se han hallado, asimismo, monedas de oro visigodas.
También se han podido rescatar restos de un canal conectado a un depósito de agua que se fabricó con arena, cal y fragmentos de cerámica, lo que le otorgó una dureza e impermeabilidad inigualables en la época. Y es que los visigodos contaban con técnicas propias de construcción. Así, empleaban una mezcla de cal, arena y teja machacada para los suelos de los grandes edificios.
«Se necesitarán décadas para hacer un análisis minucioso de este yacimiento, pero lo encontrado ya es suficientemente significativo», concluye Diego Peris.

jueves, 13 de agosto de 2009

La necrópolis íbera de Tútugi, en Galera, abrirá el próximo verano Se trata de la mayor superficie destinada a fines funerarios de esta cultura penins

La necrópolis íbera de Tútugi, en Galera, abrirá el próximo verano
Se trata de la mayor superficie destinada a fines funerarios de esta cultura peninsular
J. U./GALERA
La necrópolis íbera de Tútugi, en Galera, abrirá el próximo verano
TÚTUGI. Aspecto de la necrópolis. / J. UTRERA


La Necrópolis de Tútugi, en Galera, la mayor superficie destinada a fines funerarios por la cultura íbera de toda la península, abrirá al público este verano, según el delegado de la Consejería de Cultura en Granada, Pedro Benzal. Benzal realizó estas declaraciones durante la visita que realizó a los municipios de Orce y Galera, la primera desde su nombramiento, en la que estuvo acompañado de los alcaldes respectivos, José Ramón Martínez y Manuel Serral.

La cultura íbera tiene especial relevancia en Galera, ya que en este término municipal se encuentra la que puede ser la necrópolis más extensa de todo el mundo íbero: la Necrópolis de Tútugi, así como la ciudad íbero-romana de Tútugi. Las piezas más importantes halladas en Tútugi forman parte de las colecciones del Museo Arqueológico Nacional, entre ellas la Diosa de Galera, cuya reproducción se exhibe en el Museo Arqueológico Municipal.

El taller de empleo 'Necrópolis de Tútugi y pasadizo de los Moriscos' ha logrado restaurar, en una primera fase, este yacimiento de Galera, con el fin de hacerlo visitable y abrirlo al público al igual que el yacimiento de Castellón Alto. Los trabajos han consistido en habilitar una zona de aparcamientos para autobuses y turismos en una parcela arbolada, así como una zona de recepción al visitante y un paseo empedrado que accede a la necrópolis.

En total, se han restaurado diez túmulos aunque en una segunda fase, pendiente de la aprobación de la Consejería de Cultura, se excavarán los túmulos más grandes de esta necrópolis.

Pinturas rojas

En la primera fase de la restauración se ha seguido el criterio de consolidar las pinturas rojas que aparecieron en los túmulos durante la excavación, para posteriormente protegerlas y recrearlas al nivel de la roca, para que el visitante pueda apreciar el yacimiento sin que afecte a su conservación, siguiendo un criterio similar al empleado en el yacimiento de Castellón Alto, donde se halló la Diosa de Galera. En los túmulos en que no se han excavado, lo que se ha hecho es restituir la forma original del montículo.

En los años 10 del siglo XX la necrópolis sufrió el expolio de las tumbas, que eran especialmente ricas en ajuares, cuyas piezas, incluidas la propia Diosa de Galera, fueron adquiridas por anticuarios a precios desorbitantes. Estos 'hallazgos' provocaron la primera excavación oficial, que consistió en la documentación de los túmulos ya abiertos y la excavación de otros seis.

El túmulo donde se encontró la Diosa, el más espectacular de todos, será visitable a partir de este verano, con lo que Galera completará un recorrido cultural que comienza en el Museo Arqueológico, donde se exhibe la Momia y una réplica de la Diosa de Galera, el yacimiento de Castellón Alto y, ahora, la necrópolis de Tútugi.

Por otra parte, durante la visita al municipio de Orce, el delegado de Cultura anunció la reposición de las estructuras que protegen los yacimientos arqueológicos, que cedieron por el peso de la nieve durante el temporal del pasado mes de febrero.
S

el viajero con Andrés Adroher Arqueología en el Cerro del Trigo

http://www.granadahoy.com/article/ocio/235646/arqueologia/cerro/trigo.html

El presidente del Centro de Estudios de Arqueología Bastetana propone un recorrido arqueológico que muestra los vestigios ibéricos y romanos en la zona norte de la provincia
Rosa Fernández | Actualizado 23.09.2008 - 05:00
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En el CEAB, con la Dama de Galera.
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Aerostático para hacer fotografías aéreas del yacimiento.
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Andrés M. Adroher, presidente del Centro de Estudios de Arqueología Bastetana (CEAB) es doctor en arqueología y profesor de la Universidad de Granada. Más de 20 años de experiencia le avalan, con una diversidad de campos y de espacios, siempre exclusivamente dentro del ámbito de la arqueología protohistórica y romana.

En 1985 empezó sus primeras experiencias en yacimientos como Los Millares (Almería), Ronda (Málaga) o Ampurias (Gerona). A partir de 1987 se integró en equipos de estudios de ciudades antiguas como la de Iliberri (Albaicín, Granada) o Acci (Guadix).

En 1988 se incorporó al laboratorio del Centre National de la Recherche Scientifique en Lattes, (Francia), para trabajar sobre los materiales protohistóricos del mediterráneo occidental, hasta el año 2002, bajo la dirección del investigador francés Michel Py.

En 1989 inició un proyecto en el yacimiento ibérico de Mas Castellar de Pontós (Gerona) hasta 1995, en codirección con Enriqueta Pons. Ese mismo año comenzó su primer proyecto como director en las altiplanicies granadinas, con un estudio sobre la arqueología en Puebla de Don Fadrique, proyecto que finalizó en el año 2002 con una completa publicación sobre la región con especial atención a los períodos históricos ibérico y romano.

Es precisamente en esta zona que tan bien conoce de donde el viajero esta semana inicia su ruta de la mano del arqueólogo. La zona norte de la provincia de Granada cuenta con importantes vestigios de su pasado más remoto.

En ella encontramos las huellas que dejaron los antiguos pobladores de la península, restos de las culturas argárica e ibérica y de la posterior dominación del territorio por parte de Roma. En el municipio de Puebla de Don Fadrique, lindando con las actuales provincias de Albacete, Murcia y Almería, se estableció una edificación militar romana que permite conocer el proceso de romanización de esta parte de la península: el castellum romano del Cerro del Trigo.

La ruta parte de Puebla de Don Fadrique, municipio situado en el extremo norte de la provincia, limítrofe ya con Murcia y Albacete. Desde esta población hay que tomar la carretera que nos conduce a María y que llevará hasta el destino de la excursión: el Campamento Romano del Cerro del Trigo.

La estrecha carretera conduce, tras pasar por una zona montañosa, a los fértiles llanos de Bugéjar. El paisaje que se abre ante los ojos está compuesto de extensas planicies cultivadas, que en primavera se tiñen de infinitas tonalidades de verde que contrastan con las montañas que aportan el agua vital a este llano.

El viajero llega a la zona conocida con el nombre de La Toscana, en la que hay un cruce de caminos. A la derecha, prácticamente en el mismo cruce, se encuentra la cortijada de Toscana Nueva, con su ermita y un curioso cementerio.

El itinerario continúa hacia la izquierda, por un carril que se dirige hacia un cerro que se encuentra en el centro de los llanos: El Cerro del Trigo, sobre el que se encuentra el campamento romano objeto de esta visita.

Se puede dejar el coche junto al cerro e iniciar la ascensión a pie, hasta llegar a su cima. Al ver la amplia panorámica que desde aquí se contempla se intuye la causa de que se erigiera en este lugar el campamento.

En la antigüedad estos llanos eran recorridos por una importante vía de comunicación: la Vía Heraclea, que comunicaba Cartago Nova con Cádiz; debido a la importancia comercial de la misma en la zona floreció la cultura ibérica, con dos ciudades fortificadas: la más importante, Arkilakis, situada en la zona montañosa al norte de los llanos, y el Cerro de la Cruz, que se ve desde el campamento, en las proximidades de la actual cortijada de Bugéjar. Al ser conquistada la zona por el ejército romano, se establece aquí el campamento tanto para vigilar el tránsito por la Vía Heráclea como para controlar posibles rebeliones de la población autóctona.

Recorriendo la cima del cerro se va teniendo idea de lo que fue este antiguo campamento o castellum, su denominación latina, del que sólo quedan las bases de sus muros rondados de una muralla que dibuja una ciudadela rectangular. Si se parte desde su extremo más oriental se encuentra una de las tres entradas de las que disponía el recinto, defendida por una torre y que da acceso a una calle que, en sentido Este-Oeste, recorre gran parte del campamento. A la derecha se ven restos de edificaciones, que corresponden a los barracones de los soldados, cada uno de ellos formado por dos habitaciones cuyos nombres romanos era contubernia y arma; la primera de ellas estaba destinada al reposo de los soldados y la segunda al almacenaje de las armas.

En la parte central de la fortificación se aprecian los restos de otro edificio, de planta cuadrada, probablemente una antigua torre en la que se situaba el cuartel general de la guarnición. Por último, ya en el extremo occidental, se encuentra un tercer edificio adosado a la muralla, dividido en tres habitaciones. Desde esta zona se contempla perfectamente la línea de murallas, alineadas en dirección Este-Oeste, que no darán una idea del tamaño que tuvo el castellum y de su importancia en el proceso de romanización esta zona.

Ya de vuelta a Puebla de Don Fadrique, no hay que dejar pasar la oportunidad de conocer este bello pueblo, paseando por sus intrincadas callejuelas y visitando la Iglesia de Santa María de la Quinta Angustia, impresionante templo edificado en una mezcla de los estilos gótico y renacentista, en el que destaca la imagen titular de la iglesia, bellísimo busto de una dolorosa esculpida por el genial escultor José de Mora.

Además, al norte del pueblo, en la carretera de la Losa encontramos una mezquita árabe donde se desarrollan cursos islámicos. Otra visita obligada.

martes, 11 de agosto de 2009

HIGUERUELA FOTOS

http://www.flickr.com/photos/angelgrubio/sets/72157621780655449/

HIGUERUELA

HIGUERUELA

El poblado ocupa un cerro calizo de mediana altura, situado en una pequeña alineación montañosa próxima al Cerro del Cántaro. Se ubicó a espaldas del cortijo de Higueruela de Arriba, muy cercano a una fuente de escaso caudal, pero que serviría para cubrir las necesidades de su población. En sus proximidades desembocan las ramblas endorreicas de Campillejos y de El Prado.

La vegetación predominante es de arbustos como el tomillo, romero, ajedrea, plantas espinosas, etc. Hay también algunas sabinas y, junto a la carretera a María, una pequeña formación de pinos. Los terrenos circundantes están dedicados al cultivo de cereales de secano y de almendros. Algo más alejadas hay tierras que se han puesto recientemente en regadío.
Desde el yacimiento se controla visualmente toda la parte sur de la llanura del Campo de la Puebla. Hacia el este la visibilidad queda interrumpida por la Sierra de Alcatín, pero se domina el paso a través de la Hoya de la Higuera.
Las dimensiones del asentamiento son pequeñas, como la mayoría de los que se conocen en este periodo. Estuvo rodeado por una gruesa muralla de forma ovoidal de unos 77 m. de eje longitudinal, 66 m. de anchura máxima y dos metros de grosor, que se adapta al terreno, habiendo tramos en los que aún se puede apreciar sin dificultad. Estaba construida con piedras de tamaño medio, que en diversos puntos aparecen caídas hacia el exterior, formando una especie de talud.
Aunque el poblado se conserva relativamente bien, en algunas zonas hay agujeros producidos por excavaciones incontroladas, en donde se han recogido numerosos fragmentos cerámicos y restos de techumbre con improntas de troncos y de cuerdas de esparto. En la parte mas alta hay un gran amontonamiento de piedras que podía indicar la presencia de un torreón.
En sus alrededores hay otros indicios arqueológicos:
En el punto más alto de la alineación montañosa, el Cerro de Higueruela, hay una pequeña meseta redondeada en la que se aprecia un amontonamiento de piedras al norte, que podían pertenecer a estructuras de viviendas. Se ha recogido cerámica a mano y a torno (esta última muy rodada) y sílex.
Cerca de la muralla y en la ladera que desciende hacia la carretera hay una estructura circular que en uno de sus lados aprovecha la roca natural. Por esta misma zona hay piedras que parecen adoptar una disposición en círculo, que podían ser restos de fondos de cabaña o de túmulos.
En la cuneta que hay al norte de la carretera, a poca distancia de la balsa del cortijo de la Higueruela de D. José Morote, apareció, hacia el final de la década de los años cuarenta del pasado siglo, lo que debió ser una cueva artificial de enterramiento. Fue descubierta por un peón caminero que extraía tierra para reparar la carretera. Disponía de una puerta de entrada cuadrangular adintelada formada por dos piedras verticales y otras dos horizontales, que se cerraba mediante una losa y que daba acceso, tras un ligero escalón, a una primera sala en la que se encontraron restos humanos y hachas de piedra pulida, que al parecer fueron introducidos en un saco y llevados al juzgado. A continuación venía otra segunda habitación, que estaba vacía, separada de la anterior por una pared hecha con losas de piedra y en medio de la cual había un segunda puerta de acceso construida como la primera. Tanto las paredes como el techo estaban cubiertos totalmente por lajas de piedra, que se llevaron a los cortijos próximos para enlosar habitaciones, para canalizaciones etc., e incluso algunas se rompieron.
En la zona situada debajo de la fuente y de la pequeña huerta aún se pueden ver los restos de muros pertenecientes a una villa romana que debió ubicarse hacia el siglo I a. C.
Entre los materiales encontrados, típicos de la Edad del Cobre, destacan numerosos campaniformes con decoración incisa y puntillada, junto a láminas, laminitas, geométricos, dientes de hoz, placas para hoces en sílex tabular, un núcleo de obsidiana, adornos sobre caracolas marinas, una varilla de cobre, etc. Un fragmento con acanaladuras, parecido a otros encontrados en los Millares, junto a numerosos restos con tratamiento a la almagra, podían ser indicios de la existencia de una fase del Neolítico final o Eneolítico precampaniforme. De ser así el poblado de Higueruela se situaría entre el final del III milenio y los primeros siglos del II a. C. La existencia de lo que sería un trozo de pie de copa indicaría que pudo llegar a la Edad del Bronce.

domingo, 9 de agosto de 2009

APORTACIONES DEL NEOLÍTICO

Son varios los descubrimientos de este periodo, siendo los más destacados:

La piedra pulida.

Es una nueva forma de confeccionar los útiles de piedra, que en el Neolítico tendrán unos usos distintos a los que tuvieron en el Paleolítico. Se utilizaron principalmente en trabajos agrícolas y en los de la madera.
El proceso para lograr un instrumento de piedra pulida, requiere emplear más tiempo que el que se dedicaba para confeccionarlo mediante la talla. El objeto lítico pulimentado presenta una mayor dureza y una mayor resistencia al desgaste de sus filos y extremos. Se usaban las rocas basálticas, graníticas y los mármoles, que se rompen con dificultad y poseen una textura granular que favorece el pulimento. El primer paso para realizar una pieza consistía en un desbaste de forma grosera mediante percusión, seguido de una segunda fase en la que se va elaborando el objeto mediante un “piqueteado” o “martilleo”, que será el que le dé la forma definitiva y eliminará las irregularidades y asperezas. Finalmente se procede al pulido, que se realiza friccionando la pieza con un abrasivo (arenisca, arena, etc.), consiguiéndose así el brillo y el filo.
Los principales útiles en piedra pulida son:

Hachas: Son piezas longitudinales de sección oval más o menos aplanada. Presentan dos extremos distintos. Uno tiene un filo cortante, mientras que el otro, opuesto al anterior y que se denomina talón, es apuntado o redondeado. La piedra se unía a un astil de madera, bien insertándola en un hueco o bien atándola mediante ligaduras. Su función era la de cortar. El estudio de las huellas de uso indica que se usaron para la tala de árboles, posiblemente para la deforestación de terrenos que luego se dedicaban a labores agrícolas.

Hachas votivas: Son hachas de pequeñas dimensiones. Se les dio este nombre al pensar que su función era la de ofrendas, ya que muchas de ellas aparecían formando parte de ajuares de enterramiento. Actualmente se las relaciona con la realización de trabajos de carpintería.

Azuelas: Es una pieza de longitud considerable de sección circular o subcircular y con uno o los dos extremos apuntados. Se utilizaba en labores agrícolas para horadar la tierra y obtener una profundidad adecuada para efectuar la siembra.

Cincel: Es una pieza alargada con un extremo acabado en un filo recto a bisel o doble bisel. Es de pequeñas dimensiones y mucho más largo que ancho. Posiblemente fuese enmangado. Se piensa que se usaba en el trabajo de la madera, para labrarla a golpe de martillo o mediante presión, haciendo una función similar a la del buril de piedra tallada.

Cuentas de collar: Son elementos de adorno en piedra pulida. Presentan una perforación central para que la pieza se pueda colgar o insertar a modo de cuenta.

Brazaletes: Son elementos de adorno, como los colgantes y las cuentas de collar, que aparecen a partir del Neolítico Medio. Se caracterizan por su silueta circular perfecta y una sección normalmente trapezoidal. Podían ir decorados con motivos geométricos incisos. Se confeccionaban en calizas, mármoles y pizarras. Se fabricaban desbastando un bloque pétreo al que se le daba la forma adecuada mediante percusión. Así se obtenía una pieza circular aplanada que después se alisaba por ambas caras y por los contornos mediante un piqueteado o pulimentado. Finalmente se le daba el aspecto de pulsera circular por dentro y por fuera, para lo que se debió emplear mecanismos similares al compás.


Los molinos.

Son piedras que se usan para machacar o triturar un material sólido (cereales, bellotas, etc.), para que quedase reducido a pequeñas partículas. Consta de dos piezas, una mayor que es fija y puede ser de diversas formas (barquiforme, circular, etc.) y otra, más pequeña, denominada mano de molino, que es móvil y se desliza sobre la anterior. Están hechas con piedras granulosas que tienen cierta rugosidad, para facilitar la molienda.

El telar.

Es un invento del Neolítico que permitió al hombre poder confeccionar los tejidos que usó para vestirse. Estaba formado por un armazón de madera, que bien podía colocarse en horizontal o bien en vertical, donde se tejían fibras principalmente de lino, lana y algodón. Aunque el armazón del telar no se conserva, al estar hecho de un material perecedero, sí se han encontrado instrumentos utilizados en las labores textiles, como las pesas de telar de barro con agujeros (para mantener tersos los hilos), las fusayolas, punzones, peines, etc.

La cestería.

Consiste en el trenzado de elementos vegetales (esparto, anea, etc.), para confeccionar esteras, cestas, recipientes, cuerdas, etc. Al emplearse materias vegetales, son raras las ocasiones en que se han conservado restos. A veces improntas de cestería han aparecido en recipientes cerámicos.

La rueda.

Es un invento del final del Neolítico, que permitió al hombre la construcción de carruajes para viajar y transportar mercancías. Hasta su invención el transporte se realizaba por medio de una especie de trineos tirados por personas y animales.




La cerámica.

Fue uno de los avances tecnológicos más importantes de la Prehistoria. Esta técnica permitía obtener recipientes que servían para contener y transportar productos, especialmente los líquidos. Era muy útil para almacenar productos vegetales, pues impedía que les atacase la humedad, los roedores, etc.
La fabricación de la cerámica exige conocer un proceso complejo. Se tiene que elegir la arcilla y hay que lavarla y decantarla, ya que si contiene muchas impurezas no se puede trabajar. Tras esta operación se convierte en una materia demasiado plástica y frágil al fuego, por lo que hay que añadirle unos pequeños elementos más duros (arenisca, cuarzo, caliza, etc.), llamados “desgrasantes”. Una vez modelado el vaso hay que dejarlo secar antes de la cocción, durante la cual la arcilla cambia de color y de consistencia.
Las primeras cerámicas se elaboraron a mano (durante el Neolítico, Edad del Cobre y Edad del Bronce). Posteriormente, a partir del Bronce final, se emplearon el tormo lento y más tarde el rápido.
La cocción se realizaba en hornos. Los más sencillos consistían en realizar un fuego a cielo abierto que originaba un lecho de ascuas sobre las que se colocaban los recipientes, que se cubrían con ramas finas de leña. Una variante consistía en excavar un hoyo en el terreno, que podía cubrirse o no con piedras, y que permitía que se conservase mejor el calor. También se podían cocer cubriendo las vasijas con brasas, que a su vez se tapaban con terrones de hierba o con arcilla, obteniéndose mayores temperaturas y manteniendo el calor más tiempo. A veces, en esta última modalidad, se abrían agujeros para que circulara el aire.
Las cocciones a cielo abierto se caracterizaban por el rápido aumento de temperatura y su corta duración, originando en el recipiente unas manchas superficiales (nubes de cocción) y oxidación incompleta.
Posteriormente se usó otro tipo de horno cerrado más complejo. En él la cámara de cocción y el hogar estaban separados, lo que permitía ir reponiendo el combustible par alcanzar la duración y las temperaturas deseadas. Las llamas del hogar pasan a la cámara, que tiene un orificio superior para la expulsión de gases.
Si durante la cocción hay aporte de oxígeno se denomina oxidante y las vasijas adquieren tonalidades rojizas, anaranjadas, amarronadas, etc. Si por el contrario hay poca oxigenación, se denomina reductora y las piezas toman un color negruzco. A veces en recipientes aparecen partes de un color alternándose con otro distinto, debido a que en unas zonas la cocción fue oxidante mientras que en otras fue reductora.
Algunas vasijas presentan instrumentos de suspensión o de prensión como asas, mamelones o tetones (salientes hemisféricos en la superficie), lengüetas (salientes en forma de lengua, de sección oval, para asir la pieza) y mangos. A veces esos instrumentos de prensión llevan una perforación para la suspensión de la vasija.
Los recipientes podían hacerse con o sin decoración. Para adornarlos se usaban distintas técnicas:

Impresión: Consistía en hacer una impronta sobre la arcilla blanda con un punzón, con la yema de los dedos (digitaciones), con las uñas (ungulaciones), con una caña, con una concha, con una estampilla, etc. Destaca la cerámica cardial del Neolítico que se hacía con las impresiones de las conchas de los berberechos (Cardium edule).



Incisión: Se realizaba deslizando sobre la arcilla blanda un objeto duro más o menos afilado. Así se podían obtener líneas en zig-zag, reticulazos, triángulos, trazos convergentes, etc. A veces se hacía con un peine (de hueso o madera), que producía incisiones paralelas rectas, ondulantes, concéntricas, etc. Si en la incisión se empleaba un objeto romo se originaban acanaladuras.

Engobe: Son baños que se aplicaban a las superficies de las vasijas con arcilla muy diluida, que a veces podía ir acompañada de colorantes como la almagra. Las cerámicas con tratamiento a la almagra se usaron mucho durante el Neolítico, produciendo tonalidades que van del rojo al rosa, pasando por anaranjados, amarronados, etc.

Pintura: Consiste en pintar motivos sobre las superficies de las vasijas antes de su cocción. Una vez se ha producido ésta los motivos permanecerán inalterables.

Excisión: Se hacía retirando de la superficie cruda del vaso parte de la pasta, produciendo una decoración formada por motivos en altorrelieve y en bajorrelieve. Esta decoración es propia de la Primera Edad del Hierro.

Plástica: Se realizaba añadiendo a la superficie externa de la vasija, antes de la cocción, elementos funcionales (mamelones, lengüetas, botones, etc.) o no funcionales (cordones).

Esgrafiado: Consiste en el rayado en seco de una superficie con pintura o engobe tras haber sido cocida. Esta técnica se usó mucho en época árabe.

Moldeado: Se hacía aplicando una placa de pasta sobre un molde cóncavo o convexo, en cuyas superficies se han realizado previamente los motivos que luego quedarán reflejados sobre la arcilla blanda. Se usó mucho en época romana en la producción de sigillatas.

A veces las cerámicas no decoradas presentan un tratamiento especial en sus superficies, que hace que tengan ciertas características. Destacan el espatulado y el bruñido. El primero muestra en la superficie las huellas que dejó la espátula durante el acabado de la pieza sobre la arcilla blanda. El bruñido es un brillo característico que se produce al pasar un objeto repetidas veces sobre la superficie blanda de un vaso (podía usarse un trapo, cuero, hueso, etc.), consiguiéndose un aspecto metálico.
JFP

domingo, 26 de julio de 2009

Fernández Palmeiro, Jesús

Descripción bibliográfica Un poblado de la edad del cobre en puebla de don fadrique (Granada) / Jesus Fernandez Palmeiro , Daniel Serrano Varez
Asiento analítico En: Archivo de Prehistoria Levantina. — 0210-3230. — 20, 1990, p. 255-277.
Notas HOMENAJE A ENRIQUE PLA BALLESTER
Materias Cerámica;Edad del cobre;Poblados;Actividad socioeconómica;Cerámica;Campaniforme;Análisis comparativo;Eneolítico;Granada (Provincia)
Autoridades Yacimiento de Higueruela
Encabezamiento secundario Serrano Varez, Daniel

domingo, 28 de junio de 2009

ORCE EN WATE MAGACINE

http://waste.ideal.es/orce3.htm

La resurrección de Orce

Tras cuatro años de parálisis, este verano se excavará de nuevo en la cuenca Guadix-Baza La polémica ha dificultado la explotación de uno de los mejores yacimientos de Europa.

El cráneo de Orce
DANIEL MEDIAVILLA - MADRID - 27/06/2009 08:00
En 1982, el paleoan-tropólogo Josep Gibert desenterró cerca de Orce (Granada) un fragmento de cráneo de más de millón y medio de años. Poco después, él y su equipo atribuyeron el fósil a la especie Homo y en 1983 publicaron el hallazgo en Paleontologia i Evolució, la revista del Instituto de Paleontología de Sabadell. El descubrimiento ponía patas arriba las ideas sobre la llegada de los primeros humanos a Europa. Hasta ese momento, el resto más antiguo del continente tenía medio millón de años. En Atapuerca, donde ahora ya hay huesos datados en 1,3 millones de años, sólo se había llegado a los 300.000.
Había nacido el Hombre de Orce. En los medios de comunicación se hablaba de paleoantropología y la región donde se encontró el fósil, deprimida económicamente, vislumbraba días mejores. Pero la fiesta duró poco. Cuando se limpió la cara interna del cráneo para su mejor estudio apareció una cresta no descrita en los tratados de anatomía. Comenzaron las dudas, y muchos de los que habían recibido con alborozo al primer europeo recularon. Entre ellos, Jordi Agustí y Salvador Moyà Solà, los dos investigadores que habían firmado con Gibert el primer artículo sobre el fragmento. El nuevo rasgo hizo pensar a muchos que el Hombre de Orce era, en realidad, un caballo.
La industria lítica indica que había humanos hace 1,3 millones de años
En 1995, Gibert organizó un congreso internacional en Granada en el que consiguió el apoyo de científicos como Philip Tobias, uno de los descubridores de Homo habilis o Clark Howell. Sin embargo, en los años siguientes, su posición frente a otros investigadores que trabajaban en Orce y, en particular, ante los responsables de la Junta de Andalucía que deciden quién excava en los yacimientos se fue deteriorando. El conflicto llegó al paroxismo cuando la Administración andaluza inició un expediente sancionador contra Gibert por, presuntamente, haber excavado sin permiso en el verano de 2003 y le impuso una multa de 60.000 euros. Desde entonces, el paleoantropólogo se vio inmerso en un contencioso administrativo con la Junta que le impidió volver a excavar en los yacimientos de Orce hasta su muerte en 2007.
Lastrados por los conflictos por el derecho a trabajar en ellos, los yacimientos de Orce, entre los mejores de Europa según los expertos, no han dado los frutos que se esperan de ellos. Este año, después de cuatro sin excavaciones sistemáticas, la Junta de Andalucía ha anunciado que se volverá a trabajar allí. Entre julio y agosto, un equipo de la administración dirigido por Beatriz Fajardo realizará, con un presupuesto de 60.000 euros, una evaluación de los yacimientos de Venta Micena, Barranco León y Fuentenueva 3. Después, entre septiembre y octubre, con un presupuesto de 200.000 euros, los equipos cuyas solicitudes sean aceptadas por la Junta excavarán en los dos últimos yacimientos.
"El patrimonio que hay allí es impresionante, sabemos que hay presencia humana [en torno a los 1,3 millones de años] por los utensilios líticos y son los mejores yacimientos de fauna del plioceno", afirma Bienvenido Martínez, investigador del instituto catalán de Prehistoria IPHES, uno de los científicos que aspiran a trabajar en Orce este año. "Pero ha habido polémicas que se deberían solucionar", añade. José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, lamenta el potencial desperdiciado por estas polémicas y cree que un reparto equitativo y coordinado es posible. "Mi deseo es que pudiesen trabajar, porque en aquellos yacimientos hay sitio para todos, incluido Luis Gibert", agrega. El hijo del descubridor de Orce, geólogo, parece haber heredado el contencioso de su padre y aún no ha obtenido permiso para trabajar en los yacimientos granadinos. Pedro Benzal, delegado de Cultura de la Junta en Granada, afirma que el hecho de que su padre trabajase allí, "no da más derecho a Gibert". Durante la conversación, Benzal deja caer que Gibert no tiene la titulación necesaria para hacerse cargo de un proyecto y añade un argumento más por el que no pudo trabajar en Orce en el pasado: "Si tú me pones un contencioso, cómo te voy a dar algo".
"El patrimonio que hay allí es impresionante", dice un investigador
Exclusión
Gibert, que trabaja en el Centro de Geocronología de Berkeley, cree que, entre otras cosas, la exclusión de Venta Micena de las excavaciones es una muestra del intento de la Junta de dejarle fuera. "En los próximos meses se van a tomar decisiones que van a determinar lo que suceda en los próximos seis años y creo que sería un error excluirnos", apunta. El alcalde de Orce, Juan José Martínez, también cree que la Junta excluye el yacimiento en el que se halló el cráneo de Orce para no dejar a Gibert un espacio que se merece. Martínez, que se muestra satisfecho por la concesión de 200.000 euros para la campaña de este año, se lamenta de que la Junta siga tomando medidas "extrañas", como publicar las convocatorias para excavar en el Boletín de la Junta de Andalucía algo que "no se hace nunca".
Otra de las decisiones que ha extrañado a los científicos es la de realizar una evaluación en un yacimiento en el que ya se ha trabajado mucho. "El yacimiento está suficientemente contrastado. Puede haber errores en algunos niveles, pero en general ha trabajado allí gente muy buena. Se sabe mucho sobre ese sitio", asegura Bermúdez de Castro. Gibert lamenta que no se pida la información a su equipo, que ha trabajado allí durante años, y asegura que ese trabajo es una pérdida de tiempo y dinero. Otro paleontólogo que prefiere no dar su nombre critica la bisoñez de la directora de la evaluación, que hasta principios de este año aparecía en actividades de la Junta como becaria de investigación.
El hijo de Josep Gibert denuncia que la Junta le ha excluido
Benzal asegura que desde la Junta trabajan para que "la normalidad llegue a Orce" y el yacimiento tenga la relevancia que se merece. Si esto es así finalmente, comenzará a verse en los próximos meses. Veintisiete años después del hallazgo del Hombre de Orce, a los yacimientos donde se encontraron sus restos aún les quedan promesas que cumplir.

http://www.publico.es/ciencias/235079/resurreccion/orce

martes, 9 de junio de 2009

MATERIALES TARDORROMANOS CON EPIGRAFÍA Y SIMBOLOGÍA CRISTIANA PROCEDENTES DE BUGÉJAR (PUEBLA DE DON FADRIQUE, GRANADA) JESÚS FERNÁNDEZ PALMEIRO * DANI

RESUMEN
En este artículo damos a conocer nuevos materiales con signos epigráficos procedentes del
yacimiento de Bugéjar en Puebla de D. Fadrique (Granada), y hacemos una interpretación
distinta de algunos signos a la publicada en el número X de esta revista.
Esta nueva interpretación confirmaría más claramente la existencia de alguna necrópolis,
iglesia, martyrium u otro edificio de carácter religioso que se remontaría a los inicios del
cristianismo en la zona.
Palabras Clave: Epigrafía, necrópolis, iglesia, martyrium y cristianismo.
ABSTRACT
This paper presents new materials with epigraphic signs coming from Bugéjar archaeological
site, in Puebla de D. Fadrique (Granada). Some signs are given a different interpretation
from the one published in number X of this publication.
This new interpretation would confirm more clearly the existence of a necropolis, church,
martirium or other religious building, which would date back to Christianity´s origins in the area.
Keywords: Epigraphy, necropolis, church, martyrium and christianity.
* C/ Mayor, 74, 3º. Alcantarilla (30820).
* C/ Cartagena, 29, bajo, A. Alcantarilla (30820).
346
En el volumen X de esta revista publicamos un artículo en el que dábamos a conocer unos
materiales que abarcaban desde la prehistoria hasta la época tardorromana de un yacimiento que
se encontraba en la cortijada de Bugéjar, en Puebla de D. Fadrique (Granada). Dentro de los
materiales destacaban, por su singularidad, un conjunto de fragmentos de tégulas, ímbrices y
plaquetas con signos epigráficos 1.
Queremos retomar de nuevo el trabajo para dar a conocer algunos aspectos del terreno que
nos han llamado la atención, estudiar nuevos materiales y hacer una reinterpretación de alguno
de los signos publicados.
EL YACIMIENTO
Dado que en nuestro anterior estudio dimos las características de la zona y la descripción de
los puntos con interés arqueológico de Bugéjar, tan solo nos limitaremos a indicar que los restos
que aquí presentamos proceden de una suave loma próxima a la fuente, que señalábamos con la
letra B en la figura 2 (abajo).
RESTOS CONSTRUCTIVOS
En el terreno donde se encuentra el yacimiento nos ha llamado la atención un hueco, situado
en la parte alta de la ladera que desciende hacia la fuente, de forma rectangular de 9 x 6 m, que
pudo haber sido hecho intencionadamente y que está rodeado y lleno de piedras calizas sin
escuadrar, que parecen seguir la disposición rectangular del hueco. Unas han sido acumuladas
por el tractor al labrar una pequeña parte de la cima. En la pared de la zona norte del hueco se
aprecia el corte de la roca. Junto a la acumulación de piedras del lado sur hay indicios de lo que
creemos sería un muro (lám. 2, arriba).
Alejados unos metros del hueco aparecen bloques de arenisca escuadrados, cuyas dimensiones
ya dimos en nuestro anterior trabajo. Destaca el de lámina 3 (arriba), que en una de sus caras
presenta un relieve en forma de rectángulo, que se eleva sobre la superficie apenas unos cms. y
con un hueco en su interior también rectangular y rematado por un lado curvo. Podía ser un
saliente para encajar con otro bloque, aunque la forma no parece la más adecuada para realizar
un encaje. También pudo pertenecer a parte de un relieve. Gómez Villa señala la posibilidad de
que fuese el brazo de una cruz visigoda del siglo VII2. Las superficies están desgastadas,
excepto la que presenta el relieve, lo que se debería a que estuvo más protegida o encajada.
Otro de los bloques presenta un saliente en forma de ortoedro en una de sus caras (lám. 3, abajo).
Entre las piedras del hueco encontramos un fragmento de ladrillo curvo con agujeros en la
parte cóncava, que no llegan a traspasar.
Se han encontrado fragmentos de mármol (lám. 2, abajo). Algunos de ellos son delgados, de
unos 8 mm. de grosor y pudieron ser usados como revestimiento.
1 FERNÁNDEZ, J. y SERRANO, D., «Fragmentos de tégulas, ímbrices y ladrillos con restos epigráficos procedentes
de Bugéjar (Puebla de D. Fadrique, Granada)», Antigüedad y Cristianismo X, 1993, 625-652.
2 GÓMEZ, A., Presencia arqueológica del cristianismo en Murcia, Murcia, 2002, 143.
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NUEVOS MATERIALES
Cerámica
La cerámica recogida en esta segunda prospección no aporta nuevos datos, ya que en líneas
generales coincide con las que dimos a conocer. No obstante las vamos a detallar, para ampliar
el número de formas y motivos decorativos.
T. S. Sudgálica
Hay un fragmento decorado: debajo de una línea ondulada horizontal hay una trifoliácea
hacia la derecha y, más abajo, parte del cuerpo de un animal.
T. S. Hispánica
Las formas que se han podido determinar son: Mezq. 4, con tres fragmentos, Mezq. 17, con
uno, Drag. 15/17, con tres y Drag. 27, con otros tres.
Un fragmento de base decorado que, en su superficie interior, lleva unas líneas incisas,
curvas, que salen del punto central.
Informes hay 36 fragmentos.
Las características de sus pastas y barnices hace que estimemos que son de fabricación tardía.
T. S. Clara A
Entre las formas reconocibles hay un fragmento de Hayes 2/3; tres de Hayes 9, de los que se
representan dos en lámina 14, nº 1 y 2; cuatro de Hayes 23, uno de ellos es borde, los otros de base.
Informes hay siete. Uno, de base, lleva restos de un grafito.
T. S. Clara D
Las formas que se identifican son la Hayes 45 (Lám. 14, nº 5), 67 y 196, con un ejemplar
cada una.
Hay dos fragmentos de base de fuentes con decoración impresa:
- En el de lám. 14, nº 7, hay dos suaves acanaladuras paralelas al centro y una palmeta ovalada.
- En el de 14, nº 3, la decoración de su parte central sigue una disposición radial: se
aprecia un trébol formado por 3 círculos, uno de ellos con 2 trazos, y un vástago del que
salen, a ambos lados, cortos trazos. A su derecha, incompletos por la rotura, hay parte de
2 dobles círculos en sentido vertical. A continuación lleva 2 anchas y suaves acanaladuras
tras las que hay un cuadrado que, en su interior, lleva una trama de damero en
diagonal. A ambos lados, enmarcadas en doble círculo, hay rosetas cuatripétalas con
circulillos entre sus pétalos. A continuación otra acanaladura, semejante a las anteriores.
Informes hay 5 fragmentos.
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T. S. Hispánica Tardía Meridional (T.S.H.T.M.)
Esta variedad cerámica ha sido últimamente estudiada por Orfila3, cuya clasificación tipológica
seguimos aquí. Su sistematización ha sido un paso adelante, ya que recibía diversos
nombres y sus formas tenían clasificaciones distintas.
Su pasta es de buena calidad, con superficies de tonalidad rojizo-anaranjada. En algunos
casos lleva, paralela al borde, una franja grisácea. En los fragmentos que presentamos sólo hay
uno, el de lám. 14, nº 13, que tiene una zona de esa tonalidad, pero que no es horizontal y está
distribuida irregularmente.
El barniz está muy diluido.
Su núcleo suele ser del mismo color que las superficies, excepto algunos casos en que es
gris, como ocurre en los fragmentos de lám. 14, nº 6 y 13.
En la mayoría de los casos están decorados, en una o las dos superficies, con motivos
triangulares, ovalados y romboidales, realizados con buril.
Los fragmentos que aquí damos a conocer son:
- Forma 1, los de lám. 14, nº 4, 6, 8 y 11, y otros dos no representados: uno decorado con
motivos ovales y otro que, en el labio, lleva una rebaba ondulada.
- Forma 2, el de lám. 14, nº 13.
- Forma 9, el de lám. 14, nº 10 y otro, sin representar, liso.
Sin que se pueda determinar la forma están los de lám. 14, nº 9 y 12, y otro, sin representar,
decorado con triángulos.
Común
- Ánfora de saco; boca en anillo simple, vuelto hacia afuera. En el labio lleva un friso de
impresiones ovaladas de pequeño tamaño.
- Fragmento de cuenco con borde horizontal. Tipo 4 de Vegas.
- Fragmento de borde engrosado con inicio de cuerpo que sería cilíndrico; paralelo al
borde lleva un baquetón con ondulaciones producidas por impresión de digitaciones.
Medieval
- Fragmento de asa de gran tamaño con forma de jota invertida; coloración gris en
superficies y núcleo; desgrasante de gran tamaño. Sobre la superficie lleva dos líneas
rectas, incisas, que se cruzan formando una equis.
No vascular
- Pondus troncopiramidal de 83 mm de altura y perforación en el tercio superior. Sus
superficies son muy rugosas.
3 ORFILA, M., «Terra Sigillata Hispánica Tardía Meridional», Archivo Español de Arqueología, 66, 1993, 125-147.
4 NAVASCUÉS, J. Mª, «De epigrafía cristiana extremeña. Novedades y rectificaciones», Archivo Español de
Arqueología, 69, 1947, 280 y 288 a 290.
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INTERPRETACIÓN DE LOS SIGNOS EPIGRÁFICOS
Los nuevos materiales que ahora estudiamos, que aparecen en láminas 8 a 13, presentan las
mismas características de los descritos en nuestro anterior trabajo.
En varios de los fragmentos publicados y en otros que damos a conocer, aparece la A
mayúscula. Unas se caracterizan por llevar un trazo horizontal sobre el vértice superior, mientras
que el transversal aparece en forma de ángulo. Todos los extremos de los trazos están rematados
por pequeños triángulos (lám. 4 y 6, abajo). Los fragmentos de lámina 9 y el de lámina 13 (arriba
derecha) creemos que son los remates triangulares de estas mismas letras. También el ángulo que
aparece en lámina 12 correspondería al trazo transversal de una A como las anteriores.
Otra, más pequeña y que parece junto a un trazo curvo de otra letra, se realizó con el trazo
transversal recto, como se puede apreciar en lámina 7 (abajo a la izquierda).
La que aparece en el fragmento de lámina 8 (arriba), parece ser una variante en las que se
mezclan características de las anteriores: el tamaño es mediano y aparece con el trazo transversal
recto, mientras que el que hay horizontal, sobre el vértice, ocupa sólo la parte derecha y no
está rematado por triángulos.
Según Navascués, las características que presentan estas letras son típicas de la época
tardorromana y visigoda4. Este autor hace un estudio de la evolución de la letra A en las
inscripciones de Mérida. Data las que presentan los remates triangulares de los extremos, el
trazo horizontal sobre el vértice y el trazo angular entre los lados, en el año 4055.
El gran tamaño de la letra que aparece en los fragmentos de láminas 4, 6 (abajo), 9 y 12, nos hace
pensar que sería la única que llevaría la tégula, por lo que su interpretación tendría que ser por sí misma.
Pensamos que este signo se corresponde con la letra Alfa, de clara simbología cristiana, pues
se usa, junto con la Omega, para indicar que Dios y Jesucristo eran el principio y el fin de todas
las cosas, como podemos apreciar en el Apocalipsis (Apc. 1, 8; 21, 6; 22, 13).
Este sentido metafórico de las letras alfa y omega ha perdurado hasta la actualidad. Eran ya
usados por los primeros cristianos, que los escribían o grababan en las tumbas y en las iglesias
y se siguieron usando en época medieval. Podemos encontrar estos signos en las pinturas de las
iglesias románicas, junto al Pantocrator. Así una A similar a la que hay en las tégulas aparece
como el alfa, junto a la figura de Jesucristo, en las pinturas de la iglesia románica de San
Clemente de Tahull, en el Pirineo catalán6.
También una A semejante se puede ver en una pintura mural del ábside central de la cripta
de la catedral de Anagni (Italia), aunque no sabemos si el significado sería el de «alfa»7.
Otras posibles interpretaciones de la A podían ser Annus (año), Anno (en el año) y Anima (alma).
En el fragmento de tégula de lámina 13 (arriba izquierda) se conserva la parte alta de la «P»
de un crismón. En el ángulo inferior derecho hay restos del trazo de la «X».
En la tégula de lámina 5 aparecen varias letras. En nuestro trabajo anterior indicábamos que estos
signos podían estar enmarcados dentro de una cartela rectangular. Pensamos que esta interpretación
es errónea y que la línea horizontal que hay sobre las letras no correspondería a una cartela, sino a un
signo de abreviatura latina, que estaría colocado sobre SCI. Las otras dos letras que quedan a la
izquierda, la I y la C, formarían parte de otra palabra que estaría incompleta por la rotura.
5 LÓPEZ, M., «La escritura y el libro en España durante la dominación del pueblo visigodo», Historia de
España, dirigida por R. Menéndez Pidal, III, Madrid, 1988, 409 y fig. 154.
6 PIJOAN, J., «Arte románico en España», Historia del Arte, III, Madrid, 1975, 275.
7 SUREDA, J., «La Edad Media. Románico Gótico», Historia Universal de Arte, Barcelona, 1985.
350
El significado de la abreviatura SCI es el de Sancti8, que si estuviera en nominativo plural se
traduciría como «los santos» y caso de estar en genitivo singular sería «del santo».
La palabra incompleta que queda a la izquierda podría corresponder a HIC, que se representa
con una H en la fórmula abreviada HSE, que se encuentra en numerosas lápidas romanas, con
el significado de «aquí yace» o «aquí está enterrado».
De este modo la interpretación de las letras de la tégula podía ser la de (H)IC SANTI, que
podríamos traducir como «aquí los santos» o «aquí del santo». Debajo de las letras anteriores
hay otras, pero la rotura no permite interpretarlas, aunque el trazo horizontal más largo podía ser
indicativo de otra abreviatura.
En el ímbrice de lámina 6 (arriba), aparecen dos líneas de signos. En la línea inferior se ven
tres letras que interpretábamos como INI, indicando que podían ser parte de una palabra, quizás
(DOM)INI. En la línea superior hay otros signos. Uno de ellos creemos que podía ser el de una
q minúscula. Las letras minúsculas se utilizaron como siglas en documentos de época romana,
sin estar seguidas de puntos ni separadas por espacio. A su izquierda aparece un trazo vertical,
que de ser también una minúscula podía pertenecer a una r o una f, de manera que si fuesen
siglas podría leerse como fq o como rq, que significarían «filius quondam» o «relicta quondam
». Quondam se traduciría como «un día», «una vez», «en otro tiempo» y las otras dos
palabras, filius como «hijo» y relicta como «abandonada» o «descuidada». Si rq se tomase
también como una abreviatura podía ser «require», cuyo significado es de descansar, que ha
perdurado hasta la actualidad en fórmula funeraria R.I.P., «descanse en paz».
Para el fragmento de lámina 7 (abajo, derecha), dábamos la interpretación de tres signos
CIS. Ahora añadimos la posibilidad de que, al colocarlo en posición invertida, correspondiera a
una S y una D. Tanto una como otra interpretación no aparecen entre las siglas o abreviaturas.
Solamente si la SD fuese acompañada de una M podía ser abreviatura de SECUMDUM9.
Para el fragmento de lámina 7 (arriba, izquierda), señalábamos que podía ser una E. Creemos
que, si se cambiase la posición, podía interpretarse como tres trazos verticales con uno
horizontal encima, lo que indicaría la presencia de un numeral. Uno de los motivos que nos
lleva a pensar en esta posibilidad es que los trazos verticales no llegan a unirse con el horizontal,
cosa que sí ocurre en otros de los fragmentos, que ya presentamos en nuestro artículo anterior.
De ser un numeral podía interpretarse como «tertium». También el trazo horizontal indicaría
que el número de abajo quedaría multiplicado por mil, siendo entonces su valor 3.000.
Se ha indicado otra posibilidad, que se pudiera leer como ITI o IYI10.
El fragmento de lámina 7 (abajo, izquierda), en caso de ser una abreviatura compuesta por
una P y una A, tendría varios significados, entre ellos: PUPILLA (niñita, menor), PAGANI
(aldeanos, rústicos, paganos), PATER (padre), PASSIO (pasión, sufrimiento, martirio), PACE
(en la paz), PATRIS ACTIO (acción del padre), PIUS AUGUSTUS (piadoso augusto), POSUIT
ARAM (colocó el altar).
El fragmento de lámina 8 (abajo) es un fragmento de tégula con un trazo recto que, por su
longitud, podía corresponder a uno de los trazos laterales de la letra A.
8 SALAS, J.; ESTEBAN, J.; REDONDO, J. A.; y SÁNCHEZ, J. L., Inscripciones romanas y cristianas del Museo
Arqueológico provincial de Badajoz, Badajoz, 1997, 94.
9 MILLARES, A., Tratado de Paleografía española, Madrid, 1983; ÁLVAREZ de la R., Signos y abreviaturas
latinas con su significado por orden alfabético de un catálogo de las abreviaturas, Georg, Olms, Hildesheim, 1878.
10 GÓMEZ, A., op. cit., 142.
351
En lámina 10 (abajo) hay un fragmento de tégula en el que se aprecian dos trazos curvos encima de
los cuales hay otro recto, que podía indicar la presencia de una abreviatura. En caso de que fuese OC
correspondería a OCCASUS, OCCISUS11. Su significado sería caída, muerte, muerto, mortificado.
En lámina 10 (arriba) vemos un fragmento de tégula con reborde en el que se aprecia un trazo curvo.
En lámina 11 (arriba) hay un fragmento de ímbrice en el que se aprecian unos trazos que no
hemos podido identificar con ninguna letra. Guarda cierto parecido con un signo de abreviatura que
aparece en el epitafio de Sthefanus de Mérida, del año 552. Según Navascués podía ser una
esquematización de hoja de hiedra o interpretación epigráfica de algún signo de la escritura cursiva12.
En lámina 11 (abajo) se ve otro fragmento de ímbrice con trazo vertical recto.
En lámina 13 (abajo derecha) en un fragmento de ímbrice se ha hecho un trazo vertical
largo, que parece prolongarse con otro más corto. A sus lados hay otros dos trazos también
cortos. En la parte derecha hay restos de otro signo. No hemos podido encontrar su significado.
Por último, para el fragmento de lámina 7 (arriba, derecha), dábamos la interpretación de MR,
para la que no encontramos significado entre las abreviaturas. También señalábamos la gran semejanza
con lo que Navascués interpretaba como M-A-R, en el epitafio de Fortuna, encontrado en
Mérida y que correspondería a martias, referente a las calendas de marzo13. Otros significados de
MAR podían ser maritus, martir y martyrium, que se traducirían como marido, mártir y sepulcro de
un mártir. Una posibilidad más es que fuesen NR, que podía ser noster que significaría nuestro.
En lámina 13, abajo izquierda, en un fragmento de tégula, se aprecia un trazo horizontal,
posiblemente indicando una abreviatura. Debajo hay unas letras incompletas que podían interpretarse
como NI. Creemos que serían el final de la inscripción, pues en la parte derecha se
aprecia como empieza a subir el reborde de la tégula.
POBLAMIENTO
El poblamiento romano en Puebla de D. Fadrique fue muy importante, como prueba la aparición
de numerosos yacimientos con vestigios de este período, recogidos en el mapa de la lámina 1.
Dado que nuestro trabajo lo centramos en época tardorromana, sólo haremos referencia a los
asentamientos que aún perduraban en esta época y que han proporcionado cerámica clara D y
las denominadas por Orfila como «Terra Sigillata Hispánica Tardía Meridional». Unos son de
mayor entidad, como Lóbrega, Pedrarias, Castellones, Molata de Casas Viejas, Cortijo de la
Merced, Reolid, Casa Moya o El Duque, este último yacimiento ya publicado por nosotros14. A
ellos hay que unir un conjunto de villas que se extendían tanto por la zona del Campo de
Bugéjar como por otros puntos del término municipal. De muchas de estas villas hicimos un
estudio en el que señalábamos que las de Higueruela, Cruce de caminos del Cortijo de los
Álamos y la Cárdena, Los Álamos, Cerros del Curica, Cruce del camino al cortijo de los Patiños
con la Vereda de Huéscar, Balsa de las Casas, Cortijo del Alcatín, Loma del Quemado, Las
Listas, El Cartabón y Los Boquerones, parecen perdurar hasta época tardía15.
11 MILLARES, A., op. cit., 92.
12 NAVASCUÉS, J. Mª., art. cit., 282 a 286 y fig. 11.
13 NAVASCUÉS, J. Mª., art. cit., 282, nota 2, fig. 12.
14 FERNÁNDEZ, J. y SERRANO, D., «Un importante yacimiento iberorromano en la cortijada del Duque (Puebla de
D. Fadrique)», Verdolay 5, 1993, 89-107.
15 FERNÁNDEZ, J. y SERRANO, D., «Un conjunto de villas romanas del Campo de Puebla de D. Fadrique (Granada)
», Antigüedad y Cristianismo XV, 1998, 541-575.
352
Estos yacimientos de Puebla se encuentran próximos al de Tútugi, en Galera (Granada), que
aparece mencionado en las Leges Visigothorum (XII, 2, 13) de Sisebuto, en un canon sobre los
judíos. Otros yacimientos granadinos de este período y relativamente cercanos serían Basti
(Baza) y Acci (Guadix), ciudades que contaron con obispos que asistieron a los concilios de la
época. Más alejados estarían Iliberris (Granada) y otros lugares de la provincia con vestigios de
esta época como Atarfe, Pinos Puente, Montejicar, etc.16
Una fuente tardía, Juan de Biclaro, en su Chronicon (XII, 215), al referirse a la campaña de
Leovigildo en la Bastetania, hace mención a que en la zona de la Orospeda (que comprendía las
sierras de Cazorla, Segura y la Sagra) a la que pertenecería la Puebla, poseía una importante
población romana, lo que parece coincidir con el gran número de asentamientos encontrados.
El Campo de la Puebla ha sido un lugar de paso, tanto en la Prehistoria como en la época
histórica, entre Andalucía y Levante, como ya hemos señalado en muchos de nuestros artículos
anteriores. El yacimiento de Bugéjar se encuentra junto al camino de El Paso, que penetra hacia
Murcia y Almería. Enlazaría con otros importantes yacimientos murcianos, como son los de la
Cañada de Tarragoya, La Encarnación, Villares, etc. en Caravaca17 o Begastri en Cehegín (que
fue sede episcopal)18. También con los almerienses de la comarca de Los Vélez19.
16 SALVADOR, F., «El poblamiento en la provincia de Granada durante los siglos VI y VII», Antigüedad y
Cristianismo V, 1988, 339-351.
17 RAMALLO, S., «Un santuario de época tardo-republicana en La Encarnación, Caravaca, Murcia», Cuadernos
de Arqueología Romana 1, 1992, 39-65; BROTÓNS, F. y RAMALLO, S., «Un santuario suburbano: La Encarnación,
Caravaca (Murcia)», Congreso Internacional de Arqueología Clásica 2, 1995, 74-75; RAMALLO, S. y BROTÓNS, F., «El
templo romano de la Ermita de la Encarnación (Caravaca de la Cruz, Murcia). Informe preliminar de la primera
campaña de excavaciones ordinarias (julio 1990)», Excavaciones y prospecciones arqueológicas 5, 1996, 159-169;
BROTÓNS, F. y RAMALLO, S., «Excavaciones arqueológicas durante el año 1992 en el cerro de la Ermita de la Encarnación
(Caravaca de la Cruz, Murcia)», Excavaciones y prospecciones arqueológicas 7, 1998, 199-210; BROTÓNS, F. y
RAMALLO, S., «Excavaciones arqueológicas durante 1993 en el cerro de La Encarnación (Caravaca de la Cruz, Murcia)»,
Excavaciones y prospecciones arqueológicas 8, 1999, 225-237.
18 GONZÁLEZ, A.; LILLO, P.; SELVA, A.; y PASCUAL, L., «La ciudad hispano-visigoda de Begastri (Cabezo de
Roenas, Cehegín, Murcia). Dos primeras campañas de aproximación al yacimiento», Congreso Nacional de Arqueología
XVI, 1985, 1011-1022; GONZÁLEZ, A., «Memoria de la campaña de excavaciones realizadas en noviembre de 1984
en Begastri (Cehegín)», Excavaciones y prospecciones arqueológicas, 1987, 304-306; AMANTE, M. y PÉREZ, A., «V
campaña de excavaciones en el «Cabezo Roenas» (Cehegín), septiembre de 1986», Excavaciones y prospecciones
arqueológicas 2, 1991, 211-214; GONZÁLEZ, A., «La cristianización de Murcia», Verdolay 5, 1993, 131-141; GONZÁLEZ,
A., «Begastri 1989. Nuevas aproximaciones a la historia de la ciudad», Excavaciones y prospecciones arqueológicas 4,
1993, 205-210; GONZÁLEZ, A.; AMANTE, M.; y MARTÍNEZ, M. A., «Begastri: comienza a aparecer la ciudad visigoda
(Campaña de excavaciones de 1991 y 1992)», Alquipir 3, 1993, 11-27; GONZÁLEZ, A. y otros, Begastri, Murcia, 1994;
GONZÁLEZ, A., «Begastri 1990. Los primeros indicios de la que podría ser la puerta principal de la ciudad», Excavaciones
y prospecciones arqueológicas 5, 1996, 393-395; GONZÁLEZ, A. y AMANTE, M., «Memoria de los trabajos realizados
en el yacimiento romano de «Cabezo Roenas» (Cehegín, Murcia) durante el año 1991», Excavaciones y prospecciones
arqueológicas 6, 1997, 231-239; GONZÁLEZ, A., «Begastri. Campaña de excavaciones del mes de septiembre de 1992»,
Excavaciones y prospecciones arqueológicas 7, 1998, 211-222; GONZÁLEZ, A.; AMANTE, M.; y MARTÍNEZ, Mª A.,
«Memoria de los trabajos arqueológicos realizados en el yacimiento romano de «Cabezo Roenas» (Cehegín, Murcia)
durante el año 1994», Excavaciones y prospecciones arqueológicas 9, 1999, 251-256.
19 MUÑOZ, F. A. y MARTÍNEZ, C., «Vías de comunicación romanas entre el Levante y el Sur peninsular a través
del norte de Almería», en Vías romanas del Sureste, 1988, 109-112; MARTÍNEZ, C. y MUÑOZ, F. A., «Hábitat rural
romano en el valle del río Caramel-Alcaide (Almería)», Florentia Iliberritana 1, 1991, 323-337.
353
Controlando esta zona de paso del Campo de la Puebla había una importante fortificación
romana situada en el Cerro del Trigo. Ocupaba la parte más alta de la cima y sus restos se
aprecian perfectamente sobre el terreno. Tenía forma rectangular con una puerta de entrada
hacia el este y un torreón cuadrangular con tres estancias, en el lado opuesto. La muralla sur aun
conserva bloques de piedra de gran tamaño extraídos del propio cerro. En diversos puntos del
interior de la fortificación aparecen muros de las distintas dependencias, algunas de ellas de
pequeñas dimensiones.
CONCLUSIONES
En nuestro trabajo anterior sobre los fragmentos con epigrafía de Bugéjar, indicábamos la
posibilidad de que todo lo encontrado tuviese un carácter religioso y que guardase relación con
la existencia de un martyrium, una basílica, etc. La nueva interpretación que hacemos de los
signos parece que confirma esta posibilidad.
Los elementos constructivos que se aprecian sobre el terreno no aclaran que tipo de edificación
o edificaciones existían allí. La mayoría de las piedras son de mediano tamaño y sin
trabajar. Junto a ellas aparecen, en menor cantidad, unos bloques escuadrados, de mayor
tamaño, y que sí pudieron pertenecer a un edificio de relativa importancia. Hay también escasos
restos de mármol de mala calidad. Algunos de ellos son muy delgados y pudieron servir como
plaquetas de revestimiento. Otros, más gruesos, podían haber sido usados en la parte noble de
alguna construcción.
A esta anterior dificultad de interpretación de los restos que se aprecian sobre el terreno, se
une el que los materiales que disponemos son de recogida superficial, por lo que cualquier
hipótesis de las que vamos a proponer estará supeditada a una futura excavación, que confirme
o desmienta nuestras teorías.
Como ya señalábamos, el yacimiento presenta una amplia cronología que va desde época
prehistórica a medieval. Aunque en la zona no es muy abundante el material cerámico, la mayor
parte del que se recoge corresponde al período tardorromano: en su mayoría son sigillatas
hispánicas tardías, claras D y la T.S.H.T.M. La cronología de estas cerámicas, unido a las
características de las letras como la «A», nos llevan a que consideremos que pertenecerían al
período tardorromano y visigodo.
Una de las posibilidades que indicábamos, en la que está de acuerdo un reciente estudio,
sería la existencia de un martyrium20. Quizás el hueco de lámina 2 (arriba), en el que hay una
acumulación de piedras, pudo pertenecer a una cripta o a la parte que llevase a ella.
Las tégulas en las que está como única letra la «A» (que interpretamos como alfa), la que
tiene parte del crismón y la que lleva la palabra SANCTI, nos remiten a época cristiana. Dentro
de este período, también podían encuadrarse alguno de los significados que hemos dado para
otros fragmentos con epigrafía, aunque cabrían otras interpretaciones.
Los edificios martiriales fueron muy abundantes en época cristiana. Podían conmemorar el
martirio de uno o varios santos, aunque también eran los lugares donde estaban enterrados sus
cuerpos o en los que se habían depositado algunas de sus reliquias21.
20 GÓMEZ, A.: op. cit., 142.
21 GARCÍA, L. A., Historia de España Visigoda, Murcia, 1989, 376; GODOY, C., Arqueología y liturgia. Iglesias
hispánicas (siglos IV al VIII), Barcelona, 1955, 22, 52, 70, y 74.
354
Sobre la existencia de mártires en la zona, en nuestro trabajo anterior hacíamos referencia a
una noticia recogida por Rubio Lapaz, de un documento conocido como Responsorios del
Cardenal Lorenzana, dirigido a los curas de Huéscar. Se conserva en el archivo de la Diócesis
de Toledo, sede a la que pertenecieron Huéscar y Puebla de D. Fadrique hasta hace pocos años.
En él se dice:
«... y de unos epitafios que hubo en la sacristía de Santa María se conserva la noticia, que
San Vicente y San Julián fueron mártires desta ciudad, y que padecieron su martirio en
el Campo de Buxejar, tres leguas de Huéscar, en la primera persecución de la Iglesia, a
veinte y uno de Agosto de 288 años, en tiempo de Diocleciano. Igualmente se conserva
otro epitafio que San Teodoro y San Felipe padecieron martirio en Huéscar de la Bética
(que es esta) por los años 135»22.
Los Resposorios, al parecer, recogían noticias que circulaban en 1782, y que recopilaban
tanto datos fidedignos de aquella época como otros basados en falsos cronicones, producto de la
«Oficina de falsificaciones de Toledo»23.
No sabemos de donde procede el dato que aparece en los Responsorios, pero quizá tuvo que
ver con alguno de los proyectos del cardenal Lorenzana, conocido ilustrado que fue nombrado
arzobispo de México en 1766 y, posteriormente, en 1792, arzobispo de Toledo, que era la
diócesis más importante y extensa de España. El cardenal colaboró con Tomás López que
recababa información para la elaboración de un Diccionario Geográfico-Histórico y que, con la
finalidad de obtener datos, pide ayuda a Lorenzana. Se solicitó que los curas de los pueblos
respondieran a una encuesta sobre aspectos orográficos, vegetación, hidrografía, historia, economía,
demografía, etc., y también incluía una pregunta de Tomás López, que decía textualmente:
«Si hay alguna inscripción sepulcral u otras en cualquier idioma que sea»24.
Es posible que de esta forma u otra similar llegase la noticia de los epitafios de los santos,
que por lo que se deduce del texto debían ser varios, al menos tres. Unos, los referentes a san
Vicente y san Julián, ya no estarían en la iglesia cuando se escribieron los Responsorios, puesto
que se dice «que habían». El otro sí estaría, ya que señala que «se conserva otro». La iglesia
debe ser la Colegiata de Huéscar, dedicada a Santa María, aunque también la de Puebla está
bajo esta misma advocación.
Analizando el texto se aprecia que hay datos incorrectos, como el de considerar la persecución
de Diocleciano «la primera persecución de la Iglesia», lo que no corresponde, ya que fue la
de Nerón. Tampoco pudo ser la primera que afectó a la zona, puesto que más adelante se dice
que «san Theodoro y san Felipe padecieron el martirio en Huéscar por los años 135». Esta
población se indica que es de la Bética, cuando la zona siempre ha pertenecido a la Tarraconense
o a la Cartaginense. Posiblemente este error se deba a la identificación de Huéscar con unas
ciudades de la Bética, Osca y Oscua, que cita Plinio en su Naturalis Historia III, 10, entre otras
muchas de esa provincia romana. Recientes estudios aseguran que el nombre de Huéscar
22 RUBIO, J., Arte e Historia en Puebla de don Fadrique, Puebla de D. Fadrique, 2001, 23 y 31 y 32.
23 RUBIO, J., op. cit., 23.
24 SÁNCHEZ, R., «El partido de Alcaraz a través de las Relaciones del Cardenal Lorenzana», Al Basit 28, 1991, 15-75.
355
proviene de Uskar, que era el que tenía en época árabe25. González Barberán cree que tendría
origen ibérico y que el nombre se mantendría en época romana y árabe26.
Otros datos del texto parecen más verosímiles. Así el año 288 se corresponde con el período
en que gobernó Diocleciano y la distancia entre Huéscar y Bugéjar se ajusta a la realidad. Este
último dato lleva implícito la existencia de población romana en Bugéjar, lo que se ha visto
confirmado con las recientes prospecciones, que han localizado importantes yacimientos.
Esto nos ha llevado a investigar la posibilidad de que la noticia de los mártires tuviese algún
fundamento. Un san Vicente, efectivamente, fue martirizado en tiempos de Diocleciano. Era un
diácono que acompañaba al obispo de Caesaraugusta, pero el lugar del martirio, según las actas
que se conservan27 y la mayoría de investigadores, ocurrió en Valencia.
El poeta Prudencio, natural de Caesaraugusta, le dedicó los himnos IV y V de su Peristephanon
y san Agustín varios de sus sermones (Ser. 274-77). Sotomayor hace alusión a que el poeta
Prudencio habla de que el santo sufrió martirio «lejos en ciudad desconocida» y que las actas
que se conservan del martirio, que son las que conocieron Prudencio y san Agustín, no ofrecen
garantía histórica, aunque podían incluir algún dato verdadero28.
También un san Julián fue martirizado en el siglo IV, en tiempos de los emperadores Diocleciano
y Maximiano29, pero no hemos encontrado ningún dato que permita relacionarlo con Bugéjar.
Hay, asimismo, un grupo de mártires africanos entre los que figuran Julián y Vicente, pero
su martirio tuvo lugar en el siglo V, durante la persecución de los vándalos30.
Respecto a los otros que aparecen en los Responsorios, no hemos encontrado ningún Felipe
en la época que se cita. Con el nombre de san Teodoro hay varios. Dos de ellos son del siglo II,
uno sufrió el martirio bajo Trajano, que gobernó desde el 98 al 117, por lo que no correspondería.
Otro lo fue bajo el emperador Antonino, aunque la fecha que se da, del 135, no coincide con
el mandato de este emperador, sino con el de su antecesor Adriano. Otros mártires con este
nombre son de finales del siglo III y principios del IV, en época de Diocleciano31.
También hemos tratado de encontrar los nombre de estos santos y otros datos en el Cronicón
de Flavio Dextro, muy usado por los antiguos autores que trataron sobre el cristianismo en esta
zona, por si era de allí de donde los Resposorios habían sacado la noticia sobre los epitafios. Al
parecer este Cronicón es una falsificación del jesuita toledano Jerónimo Román de la Higuera.
En él no hemos encontrado nada que nos aclare la anterior posibilidad. Tan solo menciona a
tres de los cuatro santos que aparecen. En el año 300 cita a Teodoro y numerosos mártires de
Caesaraugusta (sin mencionar sus nombres). En el año 308 menciona a Vicente y también a
Teodoro, Oceano y Julián, estos tres últimos relacionados con Tucci en la Bética. Finalmente un
Julián aparece nombrado en el año 16032.
25 LÓPEZ, R., «Las santas Nuniló y Alodía de Huéscar (Granada) y Bezares (La Rioja). Ensayo bibliográfico»,
Antigüedad y Cristianismo XVI, 1999, 394; LÓPEZ, R., «De nuevo sobre las dos mártires mozárabes Nuniló y Alodía»,
Qurtuba 5, 2000, 143.
26 GONZÁLEZ, V., «Cosas de Huéscar por orden alfabético», Úskar 1, 1998, 36.
27 BUENO, D., Actas de los mártires, BAC, Madrid, 1951, 995 a 1017.
28 SOTOMAYOR, M. «La Iglesia en la España romana», Historia de la Iglesia de España I, dirigida por R.
Villoslada, Madrid, 1979-1982, 66 y 67.
29 Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana 38 (2ª parte), Madrid, 1975, 3128.
30 Biblioteca Sanctorum. Cittá Editrice, Roma, 1987, 488.
31 Enciclopedia Universal, op. cit., 1021 a 1023.
32 DÉXTER, Flavius Lucius, «Chronicon omnimodae», en PL XXXI, Turnhout, 1980, 338, 438, 440, 472 y 474.
356
Por tanto creemos que la noticia de los santos que se encuentra en los Responsorios no se
ajusta a la realidad. No parece que el martirio de cualquiera de ellos se diera en Bugéjar o
Huéscar, como indicaban los supuestos epitafios.
Sí cabría la posibilidad de que en Bugéjar existiera un martirium con las reliquias de todos
o de algunos de estos santos, o de alguna iglesia dedicada a ellos, como más adelante trataremos.
Al parecer, en los inicios del cristianismo en el imperio romano, estaba muy extendido el
culto a san Vicente, siendo testimonio de ello los numerosos puntos por donde se repartieron sus
reliquias y las inscripciones y basílicas que se le dedicaron33. Según una inscripción encontrada
en Granada, tres iglesias fueron consagradas por los obispos de Acci en la localidad llamada
Nativola, de ubicación desconocida. Una de ellas lo fue por el obispo Liliolo y estaba dedicada
a San Vicente, martir valenciano34.
Por otra parte hay que tener en cuenta que era frecuente que se erigieran algunos martiria de
forma fraudulenta, con falsos testimonios martiriales, por lo que las autoridades eclesiásticas de
la época se vieron obligadas a tomar medidas35.
También sería posible que los restos de Bugéjar pertenecieran a una iglesia. Muchas de las
de esta época se constituyeron por transformación o adaptación de los martirium36. Era frecuente,
a partir del siglo V, que al hacer la consagración de los altares se hiciese una deposición de
reliquias, en un hueco situado bajo el altar37. En ocasiones estas iglesias contaban con otras dependencias38
para las personas encargadas del culto y del mantenimiento39. La presencia de cerámica,
pondus, fusayola, fragmento de piedra de molino, etc. podía relacionarse con esto último.
Dado que Puebla de D. Fadrique cuenta con numerosos yacimientos de época romana,
algunos de gran entidad, debió haber una importante población. Debemos suponer estaría muy
cristianizada, como toda la zona granadina, ya que al concilio de Iliberris asistieron los obispos
Félix de Acci y Eutiquiano de Basti, relativamente cercanos a Puebla40.
En nuestro trabajo anterior, siguiendo un estudio de Fernando de la Granja, señalábamos que
fuentes árabes indicaban la existencia de una iglesia con las reliquias de un santo, en un lugar que
nosotros creemos que se puede ubicar en el término municipal de Puebla, por las razones que más
adelante expondremos, aunque alejado algo más de 20 km. en línea recta del yacimiento de Bugéjar.
La iglesia se ubicaba junto a un olivo milagroso, cerca de un lugar conocido como Mirabet.
Al-´Udri, geógrafo almeriense dice:
«Una de las noticias más antiguas que he leído sobre el particular es que Ibrahim- ibn Ya
´qub al-Isra´ili contó que en el año 350 de la Hégira (961) le dijo en Roma el Rey de los
cristianos:
33 SOTOMAYOR, R. M., art. cit., 68; CASTILLO, P., «El culto del mártir Vicente de Zaragoza en el norte de África»,
Florentia Iliberritana 7, 1996, 39-52.
34 VIVES, J., Inscripciones Cristianas de la España Romana y Visigoda, Barcelona, 1942, nº 303; GONZÁLEZ, C.
y SALVADOR, F. «La documentación epigráfica de Hispania Meridional durante la antigüedad tardía: aproximación a su
génesis y transmisión», Antigüedad y Cristianismo XIV, 326.
35 GODOY, C., op. cit., 52.
36 GODOY, C., op. cit., 51, 74.
37 GODOY, C., op. cit., 75.
38 GODOY, C., op. cit., 22.
39 GARCÍA, L. A., op. cit., 359.
40 SOTOMAYOR, R. M., art. cit., 93.
357
Tengo el propósito de enviar al principe de los musulmanes de al-Andalus a un conde
sagaz con un regalo. Uno de los principales motivos que persigo y una de las peticiones
más importantes que quiero hacer es que tengo por cierto hay en aquel noble solar una
iglesia en cuyo recinto crece un olivo que florece y da fruto en la noche de Navidad y
madura dentro del día siguiente. Sabe que el mártir (enterrado en aquella iglesia) goza de
una consideración a los ojos de Dios honrado y ensalzado. Voy, pues, a suplicar a este
alto principe para que haga insinuaciones a los clérigos de esa iglesia y se los gane para
que entreguen los restos de aquel mártir. Si llegase a conseguir eso, sería lo más precioso
que podría tener de todos los bienes de la tierra».
Al-´Udri indicaba que Mirabet pertenecía a la jurisdicción de Lorca.
Al-Zuhri también habla del olivo milagroso, pero lo sitúa con mayor exactitud, ya que él
visitó el lugar. En su tratado de Geografía dice:
«Cerca de este monte se encuentra el olivo que dicen las gentes que florece y da fruto y
madura en un solo día, que es de la cansara. El caso no es como afirman. El autor de esta
relación, Dios tenga misericordia de él, dice lo siguiente: He visto este olivo, que está en
las cercanías del castillo llamado Hisn Sakr, y tiene dos troncos, de los cuales uno se
extiende por el suelo, mientras el otro se mantiene erguido. Ambos están dentro de las
ruinas de un edificio de la época cAd. He visto este olivo en el día de la cansara cuando
las gentes estaban agrupadas en torno suyo. Vi que tenían aceitunas como suelen ser en
todo el mundo el día de la cansara, pero conforme iba levantado el día, se iban poniendo
verdes. A la mitad del día tomaban una coloración blanca, y llegado el momento del casr
se tornaban un poco rojizas. Entonces las gentes se lanzaron a arrancarlas a porfía, y de
haberlas dejado hasta el final del día, tal vez hubieran llegado a ponerse negras. Las
gentes del país dicen que en tiempos pasados, en las épocas de los omeyas y de los
rebeldes de al-Andalus, se prohibía a las gentes que las cogieran, y no había llegado la
noche antes de que estuvieran completamente negras. Pero eso (que acabo de contar) es
lo que vi con mis propios ojos»41.
Entre los recientes estudios sobre el tema, Juan Vallvé opina que Hins Sakru había que
situarlo en las faldas de la sierra de la Sagra y que Mirabayt corresponde a Mirabete, una de las
posesiones de la Orden de Santiago, que él localiza en Puebla de D. Fadrique42. Otros investigadores
también sitúan Mirabete por las sierras de Segura y de la Sagra, aunque no la ubican con
exactitud43.
Creemos, como J. Vallvé, que Miravete estaría en Puebla de D. Fadrique. Ya hemos
apuntado en trabajos anteriores que podía ser el cerro conocido como Los Castellones, al que
41 GRANJA de la, F., «Milagros españoles en una polémica obra musulmana», Al Andalus XXX, 1968, 311-363.
42 VALLVÉ, J., «La división territorial de la España musulmana. La Kora de Tudmir (Murcia)», Al Andalus
XXXVII, 1972, 145-189.
43 BAZZANA, A.; CRESSIER, P.; GUICHARD, P., Les châteaux d´al Andalus. Historie et archéologie des HÚSUN du
sud-est de l´Espagne, Madrid, 1988, 51 a 55, 149 y fig. 22.
358
Madoz hace referencia, indicando que es un lugar con importantes restos arqueológicos, situado
próximo a La Sagra. El nombre de La Sagra, según dice, se deriva de otro anterior llamado
Monte Sacro44.
El topónimo «Los Castellones» puede hacer referencia a la existencia de un castillo o
fortificación. Los restos arqueológicos parecen confirmarlo, pues aún se aprecian tramos de la
antigua muralla, que se hizo en el lado sur que era el más accesible. Los otros son inaccesibles
al estar la roca cortada en vertical. Dentro del recinto hay una cisterna, restos de muros de
habitaciones, etc. El yacimiento muestra una larga perduración, pues se recogen materiales que
abarcan desde el eneolítico a época árabe.
Otro argumento, para identificar Mirabet con Los Castellones, es que en el documento de
concesión del Principe D. Afonso, en 1243, a la Orden de Santiago, aparece el nombre de
Mirabet entre los de Huéscar y Volteruela (antiguo nombre de Puebla)45. Precisamente el
yacimiento de Los Castellones se encuentra situado próximo a un antiguo camino que unía las
dos localidades.
Respecto al lugar en donde estaba el olivo milagroso, junto al cual se encontraba la iglesia
con las reliquias del santo, varios autores lo identifican con Guadix y lo ponen en relación con
San Torcuato46. Sin embargo nosotros hemos encontrado también esta tradición en Puebla, en
relación a la ermita de las santas Nunilón y Alodía, patronas de Huéscar y Puebla. La ermita
parece que se edificó en el lugar donde estaba el olivo prodigioso y según González Barberán 47
en Huescar hay un testimonio notarial, del siglo XVI, de la romería que se organizaba en esta
localidad para visitarlo. Posiblemente el documento al que hace referencia es el que reproducimos
en lámina 15. Nos ha sido proporcionado, junto con su transcripción, por D. Jesús Amurrio,
alcalde de Puebla de don Fadrique, a quien agradecemos su colaboración. Es de fecha 11 de
agosto de 1515 y recoge una orden del Alcalde Mayor de Huéscar para que se detenga y
encarcele a quienes provocan altercados con los devotos que peregrinan a la oliva santa, que se
encuentra junto a la ermita de las Santas48.
44 MADOZ, P., Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Madrid,
1849, vol. XIII, 234 y 235.
45 TORRES, J., «Los castillos santiaguistas del reino de Murcia en el siglo XV», Anales Universidad de Murcia
XXIV, 3 y 4, 1965 y 1966.
46 JIMÉNEZ, Mª. C., «A propósito del AYA ´IB del olivo maravillosos y su versión cristiana en el milagro de San
Torcuato», Cuaderno de Historia del Islam I, 1971, 97-112.
47 GONZÁLEZ, V., art. cit., 41.
48 El documento se encuentra en el Archivo Municipal de Huéscar, incluido en un cuadernillo con documentos
diversos. Su transcripción es:
Yo el licenciado Gonzalo de Peñalosa, alcalde mayor en esta villa de Huesca e en la villa / de Castilleja e
términos e juridiçion, por el Ilustrísimo Duque dalva, / Marqués de Coria, Conde de Salvatierra e
Señor de Valdecorneja e de las / dichas villas de Huesca e Castilleja, mi señor, digo que por quanto entre las
muchas gentes / devotas que con devoçión vienen a ver el santo mistirio (tachado: que) del olio que de la
santa / oliva sale e mana, que es en la casa de las bienaventuranzas santas márti / res Nunilo e Alodia, vienen
algunas personas syn devoçión entera para / ver el tan gran mistirio, las quales hazen cosas yndebidas y
exçesos, de los / quales deven ser castigados, e por que a mí como al tal juez compete la gover / naçión de allí
e castigar a los que los tales exçesos facen, e que a la otra gente / no pongan en escándalos, tengo por bien e
doy liçençia e facultad / a vos el honrado Marthín Galán, vezino que soys desta dicha villa, que vays a la
dicha oliva / santa e traygáys vara de justiçia, para lo qual y para prendar a las personas / que los dichos
359
También en un cuadro en que aparecen las Santas Nunilón y Alodía, y que se conserva en la
iglesia de Santa María de Puebla, entre los árboles que aparecen está el olivo49.
No sabemos si, en caso de existir una iglesia con las reliquias de un santo en la zona de la
Sagra, tendría relación con los restos encontrados en Bugéjar. En caso de que se diera esta
conexión habría que preguntarse de que tipo era: culto a los mismos mártires, traslado de
reliquias de un lugar a otro, existencia de dos iglesias o martyrium contemporáneos, etc.
Finalmente, otra posibilidad es que lo encontrado en Bugéjar perteneciera a una tumba o una
necrópolis de época cristiana. Quizás las tégulas tuvieran como misión cubrir un enterramiento
cristiano o servir de tapa a un relicario, como la teja que cubría uno de ellos, encontrada en
Thamallula, con un inscripción dedicada a san Vicente50. En ocasiones sobre las necrópolis se
levantaron, posteriormente, martyrium e iglesias51.